Política

Garicano piensa liderar el sector crítico y no descarta abandonar Ciudadanos

La salida de Toni Roldán, Javier Nart (de la Ejecutiva) y Juan Vázquez ha puesto el foco en Luis Garicano, quien sostiene que seguirá dando batalla con sus convicciones socioliberales y anti populistas, aunque no aclara si lo hará dentro o fuera de Cs

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Garicano piensa liderar el sector crítico y no descarta abandonar Ciudadanos
El jefe de las filas europeas de Ciudadanos, Luis Garicano

El jefe de las filas europeas de Ciudadanos, Luis Garicano. EUROPA PRESS

Resumen:

Pese a las negativas del núcleo de Albert Rivera de admitir la peor crisis de la historia del partido, Ciudadanos asiste estos días a un cisma interno que, aunque avisado desde hace meses por las voces de disidentes que alertaban que la pérdida del centro político sentenciaría al partido “para siempre”, Rivera no ha sabido o no ha querido escuchar a los críticos, a los que trató de aplacar sin éxito. Toni Roldán abrió la veda, le siguió Javier Nart -quien solo abandona la Ejecutiva- remató la lista el candidato a la presidencia de Asturias, Juan Vázquez, y tembló el tejado de Paco Igea.

Y, ahora, todas las miradas están puestas sobre el líder a todas luces de todo ese ala crítica y, a la vez, representante de las aspiraciones europeas de Ciudadanos y vicepresidente económico de Renew Europe -antiguo ALDE-. A diferencia de todos sus pupilos, el jefe de filas europeas no abandonó ni el partido ni la Ejecutiva, aunque no cierra la puerta a hacerlo en las próximas semanas. En declaraciones a El Independiente, Garicano afirma que “es muy pronto” para hablar de futuro y lejos de alegar un ‘no’ rotundo a seguir la estela dibujada por sus compañeros de filas y abandonar a Rivera a su suerte, sostiene que continuará dando batalla manteniendo hasta el final sus convicciones socioliberales y anti populistas, pero no aclara si lo hará dentro de un partido con una dirección nacional enrocada en una postura totalmente opuesta a la suya y con, por el momento, muy pocos aliados.

Así se encargó de dejarlo claro el partido el pasado lunes. La votación impulsada por Garicano, Nart, Maura e Igea en el seno del partido pasadas las dos de la tarde para tratar de reconducir la estrategia de la formación en lo que a facilitar la investidura de Pedro Sánchez se refiere con la “responsabilidad política” como argumento no salió adelante. Pero encima de la mesa quedó plasmado algo que marcará el rumbo del partido en las próximas semanas: que hay división, que hay tensión y que hay disidencias internas.

Y Garicano quiere presentar batalla a la vía unidireccional abierta por Albert Rivera. La salida de Roldán, hasta ahora uno de los 13 integrantes de la ejecutiva permanente (el núcleo más cercano al líder de Ciudadanos), dejó al vicepresidente económico de los liberales europeos sin uno de sus principales apoyos dentro de esa corriente crítica.

Pero aún cuenta con aliados en las filas naranjas. Que se haya pronunciado públicamente, el díscolo Francisco Igea, quien en medio de la tormenta de dimisiones aseguró que no se marchaba pero formaría parte de esa disidencia crítica con la posición de Albert Rivera, al tiempo que volvía a poner en tela de juicio la negativa a acercarse al PSOE en aras de dar “estabilidad a España”. “Es una formación donde la crítica es posible, los partidos necesitan crisis para crecer”, justificaba. No es la primera vez que la máxima autoridad naranja en Castilla y León se enfrenta a la dirección nacional. Paco Igea, con el apoyo de Garicano, logró imponerse al fichaje de Rivera para llegar a la presidencia autonómica, Silvia Clemente, tras demostrar que hubo ‘pucherazo’ en el proceso de primarias que otorgó en un primer momento el bastón de mando a la ex popular.

Y la evidente brecha entre Luis Garicano y Albert Rivera puede lastrar a este último el sueño europeo que tanto se está esforzando en defender, haya o no apoyo de Emmanuel Macron, su principal valedor en Europa, que mantiene a su vez una excelente relación con Pedro Sánchez. De sobra conocida es también la buena sintonía entre Garicano, En Marche y la delegación francesa de la Eurocámara, quienes a su vez confían que la línea anti populista de los naranjas en Europa sea el camino a seguir en Madrid, donde los acercamientos con la extrema derecha son, pese al desacuerdo de los críticos, una realidad.

Y no solo no se les escucha, sino que se les abre la puerta de salida. Así de contundente se mostró ayer el secretario general de Ciudadanos José Manuel Villegas, quien no solo negó la crisis del partido, sino que instó a asumir y defender la postura aprobada por unanimidad por la Ejecutiva -incluyendo el voto positivo de Roldán- “o dar un paso a un lado”. No van a tolerar, aclaraba el dirigente naranja, que no se asuman “las decisiones democráticas de los órganos del partido”. Villegas se refiere a las dos últimas votaciones que se han aprobado “por unanimidad” en el seno de la Ejecutiva: el ‘no’ a la investidura de Sánchez del pasado 3 de febrero; y el sí al PP como “socio preferente” a nivel autonómico y municipal de principios de junio.

El PSOE moverá ficha con Cs

El fracaso de las negociaciones entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias dibuja un horizonte difícil de justificar para Ciudadanos. Hasta ahora, los naranjas se han ido quitando la presión de los hombros sobre las consecuencias de no facilitar la investidura de Pedro Sánchez -la entrada de los nacionalistas y de Podemos en Moncloa- al considerar que el PSOE estaba haciendo un “teatrillo” en la ronda de contactos con los diferentes líderes políticos y que ya tenían pactado un gobierno de antemano “desde el minuto uno” con los morados y los independentistas.

Pero ese escenario parece ahora más lejano que nunca. Pablo Iglesias amenazaba ayer con votar en contra de Sánchez al no lograr desbloquear ese ansiado “Gobierno de coalición”. Y la investidura se celebrará, “con o sin apoyos” en el mes de julio.

Tal y como adelantó El Independiente, el PSOE moverá ahora ficha y ofrecerá casi con toda seguridad a Ciudadanos un contrato de colaboración a cambio de que facilite su investidura para tener un “Gobierno abierto, progresista y liberal”. Dicha oferta contaría con la posibilidad de incluir en su gabinete a profesionales del ámbito ideológico de centro, lo que sacudiría aún más el evidente cisma en Ciudadanos y dejaría a Rivera, Arrimadas y Villegas sin la base de su argumentario, por no mencionar que la posición de Luis Garicano quedaría entre la espada y la pared si los naranjas siguen, aún así, adelante con el ‘no’: renunciar a su crédito político o a su carné naranja.