Lealtad y apoyo sin límites. Pedro Sánchez no quiere soltar de la mano a José Luis Rodríguez Zapatero, ni arrojar la más mínima duda de su respaldo hasta en una de las cuestiones más controvertidas y, al margen de que exista reproche penal, quizá más éticamente reprobables. El presidente justifica que el exlíder socialista pudiera recibir joyas de altísimo valor como regalo en los años en los que dirigió el Gobierno, y no le reprueba por no haberlas devuelto aún. Eso, en todo caso, deberá responderlo él mismo, asegura.
El jefe del Ejecutivo volvió a ser preguntado este viernes por Zapatero, en este caso al término del Consejo Europeo, en Bruselas. Ayer, a su llegada a la cumbre, minimizó la cuestión de las alhajas, por las que el juez José Luis Calama ha abierto una pieza separada por presunto delito fiscal y contrabando. El expresidente no quiso todavía declarar sobre este asunto, porque está recabando documentación que acredite su origen. Sánchez señaló ya ayer que todos los presidentes del Gobierno reciben regalos. "Algunos es que no sé ni cuáles porque evidentemente son cosas que no se dan cuando uno está bilateralmente con el líder de ese país", dijo primero, para después afirmar que aquellos eran otros tiempos, que la España de 2007 —cuando Zapatero, según su entorno, pudo recibir esas joyas del ya fallecido rey Abdalá de Arabia Saudí— "no es la España de 2026, ni la legislación de hoy es la de 2007".
En 2007 no existía una legislación que hoy sí existe en cuanto a los regalos que pueden ser ofrecidos a un presidente. Y fue Zapatero quien hizo ese marco legal para regular y registrar esos regalos"
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno y secretario general del PSOE
Los medios preguntaron este viernes a Sánchez si cree que era "moralmente correcto" quedarse un regalo como ese —el conjunto de las piezas, incluidas las de menor valor, tiene un valor de más de 1,3 millones de euros, según la tasación de Ansorena en el mercado primario—, teniendo en cuenta que no era un obsequio de cortesía. "Yo no estoy dando por bueno nada. Yo lo que digo es que en 2007 no existía una legislación que hoy sí existe en cuanto a los regalos que pueden ser ofrecidos a un presidente del Gobierno, como ha sido mi caso, como ha sido el caso de Mariano Rajoy, de José María Aznar, de Felipe González, de José Luis Rodríguez Zapatero [...]. Y efectivamente", dijo, fue este último, Zapatero, "quien hizo ese marco legal precisamente para regular y registrar esos regalos".
Pero, ¿debería haber devuelto esas joyas en 2007, cuando supuestamente las recibió, o ahora mismo, en 2026? Sánchez eludió contestar, pero desde luego no condenó que el expresidente no lo hubiera hecho. "Esa pregunta quien tiene que responderla es el presidente Zapatero, no yo, pero en todo caso hay que reconocer que quien aprobó esa ley con una mayoría parlamentaria progresista, liderada por el Partido Socialista, fue precisamente el presidente Zapatero".
El presidente confundió datos y fechas. El Código de Buen Gobierno que aprobó Zapatero es de 2005, y no tenía rango legal, aunque sí estaba en vigor cuando recibió las joyas. La ley ya es de 2013
Sánchez dejaba así en manos del expresidente qué hacer con las joyas. Pero estaba confundiendo los datos, fechas y el contenido. Zapatero, al poco de llegar a la Moncloa, promovió la aprobación de un Código de Buen Gobierno, que se acordó en el Consejo de Ministros del 18 de febrero de 2005 y que se publicó en el Boletín Oficial del Estado unos días después. Su artículo tercero establecía que debía rechazarse "cualquier regalo, favor o servicio en condiciones ventajosas que vaya más allá de los usos habituales, sociales y de cortesía", de tal forma que los obsequios de mayor cuantía se incorporarían a Patrimonio del Estado. Pero aquella normativa no tenía rango de ley, era un código que el Ejecutivo se daba a sí mismo pero que, en cualquier caso, estaba en vigor cuando Zapatero pudo recibir las joyas de más valor del rey saudí Abdalá. Cuando se estableció ya, con rango legal, la prohibición de recibir presentes de gran valor y de sumarlos al Patrimonio del Estado fue en 2013, con la Ley de Transparencia auspiciada por el Ejecutivo de Mariano Rajoy.
"Yo le puedo contar mi experiencia —siguió Sánchez—, y es que, cuando uno viaja, recibe regalos de los cuales no tiene constancia hasta que regresa a Madrid. Por tanto, no se crea que esto es llegar a la capital X o la capital Y y que te den un regalo y que sepas exactamente qué es lo que te están regalando. Eso no funciona así. Son intercambios que se dan de presentes dentro de la legislación que enmarca este tipo de regalos, que son símbolo de respeto hacia las instituciones que visitan ese país y símbolo de hermandad entre esos países, y eso es lo que afortunadamente el presidente Zapatero impulsó a partir del año 2008, precisamente con la ley de buen gobierno". De nuevo, otra confusión con los datos: el Código de Buen Gobierno se aprobó en 2005, y no revestía rango de ley.
Reitera su apoyo y confianza en el expresidente, y su respeto a la Justicia. Y traslada de nuevo su "empatía" por la situación "difícil" que Zapatero está viviendo por la imputación de sus hijas
Sánchez insistió en que su apoyo al expresidente es firme. Cuando se le inquirió qué tiene que ocurrir para que le retire su confianza, por qué su caso no es como el de Santos Cerdán, expulsado tras un demoledor informe de la Guardia Civil, o el de José Luis Ábalos, suspendido solo por la detención de su exasesor Koldo García, el presidente volvió sobre sus palabras de ayer. Su respaldo al comunicado emitido por Zapatero tras su declaración ante Calama: proclamó su inocencia, pidió "confianza" y manifestó su respeto a la Justicia. "Y yo, como presidente del Gobierno, pero sobre todo como secretario general del PSOE, confío en su inocencia, respeto a la Justicia y sobre todo proclamo ese derecho constitucional que en muchas ocasiones se ve atropellado, que es el de la presunción de inocencia", subrayó. Y desde un punto de vista "personal", reitera su "empatía" con una "situación difícil" que el expresidente estará "viviendo en casa como consecuencia de la imputación de sus dos hijas", Laura y Alba, apostilló.
También ayer la declaración ante los medios del presidente dejó como novedad que abrió la puerta, por primera vez, al adelanto electoral en caso de que decaigan los Presupuestos Generales del Estado, que es lo que le pide el PNV. Los titulares sorprendieron en la Moncloa, pero Sánchez, repreguntado hoy, no se desdijo, en ningún caso. Es más, no descartó implícitamente que las generales puedan llegar en el primer trimestre de 2027, antes, por tanto, de las municipales y autonómicas de mayo.
Presentaremos los Presupuestos en 2026 y habrá elecciones en 2027. Y no habrá elecciones conjuntamente con las municipales y autonómicas". Pero, ¿cuándo? "La realidad es muy dinámica"
"Presentaremos los Presupuestos en 2026 y habrá elecciones en 2027. Y no habrá elecciones conjuntamente con las municipales y con las autonómicas". Pero, ¿cuándo?, le interrogaron. No precisó: "La realidad es muy dinámica. Pero bueno, mi ambición y mi objetivo, como he dicho siempre y así lo he manifestado, es que las legislaturas, cuando no gobierna la derecha, también son de cuatro años", expresó, en una reflexión que llevaba muy meditada. Ya no habló de llevar la legislatura a término, a julio de 2027. Simplemente dejó claro que las urnas se abrirán en cualquier momento de año próximo, sin cerrar la puerta a un mero adelanto técnico, sin descartar que pudieran ser en el primer trimestre de 2027. Y repitió, para tranquilidad interna de su partido y también del PNV, que no habrá superdomingo. Los nacionalistas vascos estaban aterrados con ser laminados en una superconvocatoria en la que, al coincidir generales con forales y municipales, pudieran ser arrasados.
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