España

Iglesias levanta el veto a Arrimadas para respaldar toda moción "contra el PP y Vox"

Críticas en Ferraz a la tardanza en presentar la moción de censura contra Díaz Ayuso

Pablo Iglesias e Inés Arrimadas junto a Iván Espinosa de los Monteros en una imagen de archivo EFE

· Otra encuesta en Madrid deja al PP y Vox al borde de la mayoría absoluta

Esta vez no hay líneas rojas… ni naranjas. Unidas Podemos se sumará a toda moción cuyo objetivo sea «echar al PP y a Vox» del poder. Da lo mismo si es en Madrid, Castilla y León, Murcia o Andalucía, aunque en este último territorio Ferraz no se atreve a dar el paso, bien porque el gobierno de coalición allí es sólido o porque no quieren abrir la puerta a la más mínima posibilidad de que Susana Díaz vuelva a coger las riendas de la Junta.

«Todo lo que sea sacar a PP y Vox, es bueno», insisten fuentes moradas. Olvidan los vetos de otros momentos, como cuando rechazaron la coalición de 2016 entre Pedro Sánchez y Albert Rivera o maniobraron, más recientemente, para impedir que la formación que ahora lidera Inés Arrimadas se sumara al pacto presupuestario.

El objetivo es doble: desalojar al PP e impedir que los de Santiago Abascal sigan siendo determinantes en muchos territorios. Casi por arte de magia, Ciudadanos ha dejado de formar parte del «trifachito» de la «foto de Colón», argumento que ha sido explotado hasta saciedad por socialistas y morados.

Podemos no teme que Sánchez les cambie por Cs porque «no dan los números»

Entiende Pablo Iglesias que el PSOE intente gobernar «allí donde ganó las elecciones autonómicas de 2019», subrayan fuentes de su entorno. Y eso fue prácticamente en todos los territorios, aunque los pactos postelectorales entre el PP y Ciudadanos, con el apoyo parlamentario de Vox -salvo en Castilla y León, donde es innecesario- impidió a los socialistas hacerse con los gobiernos regionales.

La aparente tranquilidad de los morados tiene su origen en una circunstancia objetiva y también en un vaticinio de futuro. No hay temor de que Sánchez intente cambiar de socio en mitad de la legislatura, sencillamente porque «no salen los números hasta que haya nuevas elecciones». Habría que repartir de nuevo las cartas. Los 10 diputados de Arrimadas no suplen a los 35 de Unidas Podemos ni a los de otros grupos que, o pondrían caro, carísimo, su apoyo, como PNV o, directamente, nunca jamás se lo darían, como es el caso de ERC. Y con PP o Vox no se puede contar en esa tesitura.

Pero tampoco temen que Sánchez esté creando las bases para una colaboración de futuro, con la vista puesta, no tanto en esta legislatura como en la siguiente. Para entonces «habrá que ver si Ciudadanos existe» o, por el contrario, ha entrado en un proceso de implosión con fugas de dirigentes y de bases en busca de un nuevo partido.

Reforzados en su posición

En definitiva, no creen que sea un peligro ni de presente ni de futuro aunque Sánchez tiene ya unos Presupuestos aprobados que le permitirían subsistir un par de años en caso de cisma con sus socios o romper la baraja en un momento dado y convocar elecciones anticipadas. Son escenarios que los morados, a pesar de los continuos choques, creen que no están encima de la mesa. Es más, el hecho de haber doblado el pulso a la vicepresidenta Nadia Calviño, aceptando finalmente un paquete de ayudas directas a los sectores económicos en crisis por 7.000 millones, «casi lo que pedía Podemos», subrayan, les refuerza en su posición.

Tranquilidad pues, del lado de Unidas Podemos. No así de los socialistas, que si bien van a desalojar al PP de la presidencia de Murcia, salvo giro de guion en el último momento, no parece que consigan hacerse con las riendas de Castilla y León, donde también han presentado una moción de censura.

Críticas en Ferraz contra Gabilondo por no haber presentado una moción de censura antes

En cambio, en Madrid asumen que habrá elecciones el 4 de mayo y, por tanto, urge buscar un candidato o candidata de impacto que consiga un nuevo «efecto Illa». Se trata de mover el tablero después de que Díaz Ayuso haya optado una vía arriesgada, de resultado incierto, por mucho que los sondeos sobre intención de voto le digan que, esta vez sí puede resultar ganadora de la contienda. Aún en ese caso necesitará de alianzas postelectorales para gobernar. Vox, ahora en la cresta de la ola, se frota las manos. Rocio Monasterio ya se ve de vicepresidenta.

Y mientras los socialistas giran sus ojos hacia la ministra de Defensa, Margarita Robles, incluso elogiada por Ayuso, para encabezar la candidatura socialista, no faltan voces en Ferraz, que critican no se presentara con mayor prontitud la moción de censura contra la baronesa popular. Es el caso de la portavoz parlamentaria, Adriana Lastra, aunque no solo. Censuran la imagen de inacción que se ha trasladado siendo la presidenta regional punta de lanza contra el gobierno de Pedro Sánchez.

De hecho, la moción de censura llegó al registro de la Asamblea incluso más tarde que la de Más Madrid y parece que Ángel Gabilondo prefiere esperar a la decisión del TSJ antes de abrir conversaciones con los naranjas. Una forma de hacer política que no se comparece con los nuevos tiempos, según algunas voces de Ferraz. En todo caso, la ejecutiva regional ha decidido volver a apostar por Ángel Gabilondo, que ganó las elecciones a Ayuso en 2019.

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