La exjefa del Área de Legal de Podemos, Gloria Elizo, empleó al menos en 2020 un chat de amigos en WhatsApp denominado La Compañía para cargar contra las 'malas prácticas' que percibía dentro de su aún formación, de la que ya está desvinculada, en relación al 'caso Dina' –pieza del caso Tándem–, uno de los quebraderos de cabeza judicial de los de Pablo Iglesias entre su mejor momento político y el inicio del declive electoral. Concretamente, Elizo empezó a formar parte de un grupo creado para el cumpleaños de la periodista Patricia Espinar junto a otras personalidades judiciales y policiales. Este permaneció en el tiempo y sirvió para abordar todo tipo de asuntos, pero también la causa sobre el robo del móvil y una tarjeta SD a la exasesora de Iglesias, Dina Bousselham, con información relevante del partido.
Como ya ha publicado El Independiente, junto a Elizo, pertenecían a ese grupo su marido, también abogado, Pablo Manuel Fernández Alarcón, el exjefe de Asuntos Internos de la Guardia Civil Marcelino Martín-Blas, el inspector Rubén Eladio López, el fiscal anticorrupción José Grinda y la periodista y cofundadora de Crónica Libre, Patricia López y otros abogados. Aunque este chat no es el más relevante del 'caso Leire', sí que supone en parte un germen de esa interlocución de las cloacas dado que consolida la relación entre López y Espinar, y la interacción cotidiana con jueces, fiscales, políticos y periodistas que sienta la base presuntamente para desestabilizar las investigaciones judiciales que afectan al PSOE y desestabilizar a la UCO. Un precedente para otro chat clave, Azahar, donde sí aparecen López, Espinar, Javier Pérez Dolset y la propia Leire Díez. Ambos son paralelos en el tiempo.
En una de las conversaciones prolongadas durante varios días en La Compañía, y a las que ha tenido acceso este diario, Elizo da por descontada la inutilización de la tarjeta de Bousselham por parte de Iglesias y los suyos. El 20 de mayo de 2020, el mismo día en el que el Congreso amplió el Estado de Alarma por el coronavirus por quinta vez, Elizo, diputada de los morados, comparte poco antes de las nueve de la mañana la tesis de la oposición, de determinados medios de comunicación e incluso el magistrado Manuel García-Castellón, que no puede demostrarse: la destrucción planificada del dispositivo.
"Ellos construyen a partir de que [Antonio] Asensio -el entonces presidente del Grupo Zeta- les da la tarjeta a Pi [Iglesias], en enero, no le dan la tarjeta a Dina, la destruyen porque no se fían de ella, se la entregan en verano y nos cuenta a ella y a mí lo de Asensio". "Y eso lo hablan Pi, IM [Irene Montero], [Rafa] Mayoral y Juanma [del Olmo]". "Ellos no lo filtran –el contenido–. Viene de un tercero a quien se lo pasa Dina", explica, por la difusión ya en varios medios del contenido desde hace tiempo.
"Como les conozco ahora tendrán miedo a Dina. No van a romper con ella. Debe tener más info", especula Elizo, en vistas de una creciente desconfianza respecto a la exasesora por parte de la cúpula de Podemos. Insta a López a contrastar el asunto con el ya exmarido de la afectada, el también cargo del partido Ricardo Sa Ferreira: "Lo sabe todo a la perfección". Esa revelación da pie a que López se pregunte si pueden resultar imputados. "Yo creo que hay causa". "Sin ninguna duda. ¿Fraude procesal?", deja caer Elizo.
La persecución de las cloacas, desarmada en parte
Una de las claves del ascenso electoral fue la utilización del 'caso Villarejo' como trampolín imponiendo el marco de persecución de rivales políticos, del PP, y de las "cloacas del Estado", con asuntos de fondo como el falso 'informe P.I.S.A' por parte, entre otros, de un policía de confianza de la entonces ministra de Interior, María Dolores de Cospedal, en 2016. Se atribuyó a ese clima de 'persecución política', con Podemos en auge electoral, el robo a Bousselham, un discurso mantenido incluso ya extendido dentro de la cúpula que Iglesias contaba con la tarjeta y sabido por la organización que ella misma había filtrado a terceros contenidos comprometidos que estaban publicándose. Villarejo fue uno de los receptores por segundas manos, y eso le ha supuesto una condena de tres años de prisión.
A Bousselham le sustraen el teléfono con la tarjeta en 2015, en un Ikea de Alcorcón. La recibe poco después la redacción de la revista Interviú. Dos de sus periodistas lo revisan, pero se decide devolverla a Podemos por la sensibilidad del contenido y por el acceso ilícito. Se contacta con Iglesias, de ahí la intervención de Asensio que señala Elizo. Después de un tiempo bajo su poder, Iglesias la entrega a Bousselham inutilizable. Es la versión que da ella en una segunda declaración el 18 de mayo, antes de las valoraciones de Elizo en el chat. Iglesias queda al borde de la imputación: pasa de afectado a ser considerado partícipe en esa sustracción de información por guardar silencio al recuperarla.
El entonces secretario general de Podemos y vicepresidente tercero del primer Gobierno de coalición de la democracia, evitaría la judialización al cambiar nuevamente Bousselham de versión en 2022. Declaró que la tarjeta funcionó una última vez tras la entrega de Iglesias, pero que luego se convirtió en inaccesible, algo que contrasta con lo que dice Elizo. Ni si quiera tras el envío a un laboratorio galés, que si bien acreditó el buen estado físico del dispositivo –hubo información contradictoria, sobre la existencia de daños físicos antes de la entrega de Iglesias–, confirmó el bloqueo de su contenido. La exasesora se refirió a la relación de confianza para no demandar a Iglesias por poseer su contenido. Él dijo que lo hizo para protegerla.
Difiero políticamente de cómo se hacen las cosas desde hace bastante tiempo y esto finalmente se aprovecha para sacarme de Legal
GLORIA ELIZO
Elizo cuestionaría posteriormente en alguna entrevista el asunto. "No se si es machista o paternalista", dijo, ya casi desvinculada del partido y en un momento en que esas críticas iban en paralelo a las de chat.
Elizo arremete tras ser desplazada
Cuando Elizo señala a Iglesias y los suyos por la tarjeta ya es diputada rasa y solo vicepresidenta primera de la Mesa del Congreso. En el chat La Compañía, nueve días después de la declaración de Bousselham, Elizo asegura que difiere "políticamente de cómo se hacen las cosas desde hace bastante tiempo y esto finalmente se aprovecha para sacarme de Legal". Hay varios capítulos sobre esto. Por un lado, la elección de Alberto Rodríguez como secretario de Organización de Podemos, que asume el control del área jurídica a mediados de 2019. Elizo, como responsable de Acción Institucional, se ve mermada. En el chat asegura que ya hay competencia por "capitalizar" sus funciones. Comenta que Mayoral, diputado, fundador y secretario de Relaciones con la Sociedad Civil de Podemos había estado "en pugna" con ella para hacerse con "la causa de las cloacas".
En diciembre de 2019 hay una guerra interna por la distribución de Podemos, lo que acaba precipitando en una tercera asamblea ciudadana en Vistalegre. Elizo se distancia de Legal, algo que precipita los despidos de dos integrantes de su equipo de abogados: el coordinador legal y delegado de protección de Datos, José Manuel Calvente, y la responsable de cumplimiento normativo, Mónica Carmona. Finalmente, Elizo no integra ningún puesto orgánico en las listas de la asamblea y pasa a partir de 2020 a 2023 a limitarse a su actividad parlamentaria. Ahí deja constancia de sus desacuerdos con Podemos en ese chat.
El despido de Calvente dará que hablar. Este aseguró que encontró indicios de financiación irregular, y que por ello Podemos decidió prescindir de él, lo que dio pie al 'caso Neurona' tras su denuncia en los tribunales. Quedo archivado sin ir a juicio. Oficialmente, la formación atribuye un supuesto acoso sexual a Marta Flor, abogada del partido, que desestima la justicia y que la propia Elizo en ese chat desmiente: "Ni de coña" la acosó. "Fue una acción premeditada contra una persona que siempre la había ayudado. La dirección de Podemos lo aireó sabiendo de su falsedad", escriben el 29 de julio de 2020. Grinda se permite la licencia de añadir un "Hermano Calvente, yo sí te creo #MeToo".
Elizo rechaza el papel laboral de la abogada de Iglesias por falta de profesionalidad. La ve protegida por la cúpula
La figura de Flor copa el protagonismo dentro de las críticas sobre el 'caso Dina' el 29 de mayo. Tras la declaración de Bousselham frente a García-Castellón, este determina que hay incompatibilidad con que la abogada defienda a la exasesora y a Iglesias a la vez. Se quede solo del lado de ella. En 2019 el descontento de Elizo, aún como responsable jurídica, aumenta por la actitud poco prudente de Flor, magnificando una supuesta relación personal con uno de los fiscales de la causa en la Audiencia Nacional, Ignacio Stampa. Incluso se extiende que Flor actúa con imprudencia, envalentonada en algunos tramos del proceso judicial por la proximidad con Stampa y la especulación de que podría estar recibiendo información bajo secreto de sumario anticipadamente.
Esa actitud no gusta a Elizo. Con principal interacción con López, la diputada comenta en el grupo que habla con Montero, segunda de Iglesias, para retirarla. "No para de meter la pata y su comportamiento es inasumible éticamente". "Me dice que lo haga –apartarla– con cuidado, y en junio/julio (no recuerdo la fecha) –se entiende que en 2019– la retiro de la causa y del equipo legal" a nivel de partido, y la pone a trabajar en Gerencia. Eso elevó la tensión con el resto de la cúpula, dado que para la mayoría, Flor era una protegida. La jefa de Legal define su forma de trabajar como "cutre" y dice: "Se enrolla con Alberto Rodríguez y empezamos una batalla por Legal".
Empiezan los roces con Rodríguez y otros altos cargos, que acabarían con centrifugarla de la dirección. Flor le reprocharía entre tanto todos los vetos, también de acceso documental, a la causa. "Hay un delito de deslealtad profesional. Pero esta es una inútil. No más", comenta con los amigos del grupo. Hasta la fecha, Elizo había liderado desde 2017 acusaciones populares en los caso Pujol, Villarejo, Ausbanc, igualmente en Púnica, Lezo, Gürtel o contra el Pequeño Nicolás.
En ese chat los integrantes comentan sucesivas publicaciones de prensa de los medios que cubren la información sobre el 'caso Dina', entre ellos de este digital, en concreto una de las piezas que alude a la petición de Villarejo de retirar a los fiscales si se demuestra la filtración de datos a Podemos a través de la abogada. Se pone en el foco a algunos compañeros como Del Olmo, secretario de Comunicación. No queda muy claro a qué publicación se refieren, pero Elizo le acusa de estar filtrando información. "Algunos periodistas apuntan" a que ha sido él. "Dicen que sería más una guerra suya contra Enrique [se entiende Santiago, de IU, dado que estaba muy implicado como abogado en la causa] sobre su protagonismo que se me escapa. López contesta: "Del Olmo, como gran creador de las cloacas de Podemos solo puede tirar de los mismos periodistas que Villarejo. Está claro, no da para más". Se acusa a Podemos de querer reventar la investigación ante el giro de los meses atrás. Igualmente, se cuestiona la viabilidad del proyecto, con resultados críticos en Euskadi y Galicia ese primer trimestre de 2020.
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