La batalla de Madrid se presenta como una de las más intensas del 26 de mayo

La batalla de Madrid se presenta como una de las más intensas del 26 de mayo

Madrid | Política

La batalla de Madrid

Hace falta un astrólogo para adivinar quién se encaramará a la Alcaldía de Madrid el 26 de mayo de 2019; hace falta un profeta para saber quién lo hará a la Presidencia de la Comunidad. Los dos grandes partidos de la Democracia, PSOE y PP, llegan muy mal posicionados: los socialistas gobernaron la capital de 1979 a 1989 y la región de 1983 a 1995; los populares gestionaron el Consistorio entre 1991 y 2015 y la comunidad desde 1995 hasta la actualidad. Podrían ser los grandes perdedores de una fiesta con muchos invitados.

De cara a las elecciones autonómicas y municipales de mayo, lo único seguro son tres nombres de mujer al ayuntamiento y otros tres de hombre a la Comunidad. Empezando por el Consistorio y de izquierda a derecha, aparecen la actual alcaldesa por Ahora Madrid, Manuela Carmena, 73 años, en silla de ruedas por un -el enésimo- accidente doméstico, Begoña Villacís (Ciudadanos), que concurrirá embarazada, y Rocío Monasterio, hispano-cubana y portaestandarte contra el aborto de Vox; mientras que para la Asamblea y de derecha a izquierda surgen Ignacio Aguado (Cs), Ángel Gabilondo (PSOE) e Íñigo Errejón (Podemos). A ellos hay que sumar los candidatos del PP, nombrados en la noche del pasado viernes: Isabel García Ayuso para la Comunidad y José Luis Martínez Almeida para el Ayuntamiento.

Desconcierto en la bancada socialista

A pesar de la dura negociación que está teniendo con Podemos, la jueza Carmena bien puede considerarse favorita a revalidar el cargo, básicamente por el áurea de aceptación que desprende en el centro-izquierda: que repita la regidora es el principal quebradero de cabeza para Pedro Sánchez, ya que ninguno de sus ministros quiere dejar el Gobierno y bajar a la arena municipal para después resignarse y acabar en la oposición. Supuestamente el presidente tiene ya decidido un candidato al que enviará a primarias, pero en la bancada socialista reina el desconcierto porque aún no se sabe quién será el elegido.

Carmena no lo tiene todo hecho: la presencia de Vox, que tiene muchos afiliados en la capital, amenaza directamente la mayoría de izquierdas de 2015, algo que ya ha sucedido en Andalucía. La esperanza de Ahora Madrid (que se presentará como Más Madrid) es movilizar el voto anti-Vox, sobre todo tras el polémico documento de la formación verde pistacho con 19 propuestas para la Junta andaluza. Algo parecido al movimiento anti-Esperanza Aguirre que la encumbró hace cuatro años.

El escollo más complicado para la ex magistrada está en lo interno: la decisión de seis de sus concejales de no presentarse a las primarias de Podemos los deja al borde de la expulsión, empezando por la portavoz Rita Maestre. El equipo de Carmena negocia con la formación de Pablo Iglesias y las cosas no van bien, cuentan los pocos que se atreven a hablar, síntoma quizá de que se está negociando a cara de perro. Las últimas noticias recabadas por este medio apuntan a que a finales de diciembre la candidatura carmenista ofreció al ex Jemad Julio Rodríguez -líder del partido morado en Madrid ciudad- un puesto «humillante», fuera de los diez primeros de la lista. El ex Jemad quiere el número dos.

Las personas consultadas revelan que Podemos se está replegando, que están dispuestos a callar y a agachar la cabeza porque no les queda otra. Y otras voces hablan de un conato de motín en las bases IU porque no va a haber primarias como en 2015, cuando los simpatizantes votaron cada nombre individualmente.  Y es que Carmena tiene la sartén por el mango en su particular Juego de Tronos. La única escisión todavía no se ha consumado: descontentos con el equipo de Gobierno y con proyectos aprobados como la Operación Chamartín han creado una plataforma, La Bancada Municipalista, que está por ver si se presenta en mayo.

«Es curioso», cuenta un vocal vecino de Ahora Madrid. «Podemos está en horas bajas, especialmente desde Cataluña y el referéndum del chalé de Galapagar. Muchos círculos en España han estallado en pedazos. Y con todo, se puede obtener un excelente resultado en Madrid». La persona del entrecomillado no solo se refiere a Carmena sino a Íñigo Errejón, flamante candidato morado para la asamblea madrileña.

Errejón llega a las autonómicas con fuerza, probablemente por la vitola de haberse enfrentado a Pablo Iglesias, contra el que no puede a nivel interno. El secretario de Análisis Estratégico y Cambio Político es un conspirador leninista frente al estalinismo pablista, pero ha perdido todas las lidias ante el sanedrín que rodea al secretario general: relegado como portavoz del grupo en el Congreso de los Diputados tras Vistalegre II, decidió disolver cual azucarillo la corriente errejonista y acatar al líder antes de que la sangre llegara al río.

«A mi lo de la patria y la bandera siempre me ha vuelto muy loquer«, dijo recientemente en el show de No Te Metas En Política. «No podemos ser la única izquierda del mundo que no tiene patria», agregó, en un intento populista -otro de sus vicios- de apocar a Vox. El candidato con cara de niño es el más querido entre la gente, ayudado de su proverbial labia.

Errejón es justo lo contrario de Ángel Gabilondo: el que salvara los muebles del PSOE madrileño en 2015 logrando un 25% -frente al desastre que habría supuesto una candidatura del defenestrado Tomás Gómez- tiene una voz pausada y monótona, muy propia del mundo académico del que procede. Pero ni mucho menos ese atributo rebaja sus opciones. El ex rector de la Universidad Autónoma y ex ministro de Educación tiene una oportunidad de oro para convertirse en el séptimo presidente de la Comunidad de Madrid. Y Errejón y Gabilondo se entienden como anillo al dedo.

Díaz Ayuso, lejos de confrontar con el partido de Abascal, espera de él que sea un aliado

Errejón y Gabilondo tendrán enfrente, por parte de los populares, a la que era secretaria de comunicación de Génova, Isabel Díaz Ayuso, que representa al nuevo PP descacomplejado.  Inédita en el ámbito político nacional, no lo es en el autonómico, dado que ha sido viceconsejera de Justicia de la Comunidad. Tras su designación el pasado viernes, esta mujer de 40 años tiene uno de esos perfiles que tanto gustan a su jefe de filas; sin titubeos a la hora de presentar batalla ideológica, sin eludir los temas mas espinosos y sin reparos a la hora de volver a las esencias del partido. O, como ella misma dijo en su primera entrevista como cabeza de cartel, los candidatos del PP deben ser «valientes, aguerridos, dar la cara, que tengan principios y no se dejen amedrentar».

Sin embargo, no se trata tanto de presentar batalla contra Ciudadanos o Vox sino contra lo que llaman en el PP «populismo de izquierdas». Porque, de hecho, Díaz Ayuso, lejos de confrontar con el emergente partido de Santiago Abascal, espera de él que sea un aliado para poder conservar el Gobierno de la Comunidad. Hay más proximidad entre esta candidatura y Vox que la que había entre Juanma Moreno y la formación escindida del PP y si ellos han conseguido cerrar un pacto en la Junta de Andalucía, lo de Madrid puede ser coser y cantar con permiso de la aritmética electoral y de la formación naranja.

Ayuso forma tiquet electoral con el actual portavoz del PP en el ayuntamiento, José Luis Martínez Almeida, que se hizo con las riendas del grupo en el consistorio tras la dimisión de Esperanza Aguirre. Almeida fue entonces la apuesta de Génova, todavía presidida por Mariano Rajoy, frente a Íñigo Henriquez de Luna, a quien siempre se consideró alineado a la filas del aguirrismo. Pero con las primarias populares, Almeida se trabajó el territorio para conseguir un apoyo incontestable a Casado.

El PP de Madrid es Pablo Casado», dicen en Génova

«El PP  de Madrid es Pablo», dice un «fontanero» genovés de los que llegaron con el nuevo equipo. Y es por ello que Casado ha escogido a dos personas, ante todo, de su más estrecha confianza. Luego vienen las loas que siempre han hecho de la labor de Almeida o el impulso que se le dio en los últimos meses a Díaz Ayuso como nueva imagen de los nuevos tiempos, de la renovación generacional con la que Casado quiere inaugurar otra era en el partido de los populares españoles.

Vox no ha desvelado sus cartas aunque es Rocío Monasterio una de sus principales apuestas para Madrid, a falta de determinar si en la Comunidad o en el Ayuntamiento y de unas primarias que celebrarán este mes. En principio, a la portavoz del comité electoral de Vox, presidenta de Vox-Madrid y el único nombre de mujer que se conoce de ese partido, parece que le apetece más medirse electoralmente con la actual alcaldesa, Manuela Carmena. “A mí me encantaría tener enfrente a Carmena. No me voy a equivocar en quiénes son mis enemigos totalitarios”, dijo en una entrevista en Esradio.

Esta arquitecta de 44 años, casada con el vicesecretario de Relaciones Interncionales de Vox, Iván Espinosa de los Monteros, con quien tiene cuatro hijos, se erige en adalid de la lucha contra lo que ella denomina la «dictadura feminista» y la «ideología de género», términos a los que ni hace ascos la popular Díaz Ayuso.

Cs modulará su política de alianzas, aunque en Madrid carece de margen de maniobra

Tiene claro Monasterio que «para sacar a Carmena del ayuntamiento hace falta Vox» lo que supone un claro ofrecimiento al PP para un pacto. De momento se ignora el programa de Abascal para Madrid. Nuevo partido en la pugna -aunque ya se se presentara con anterioridad sin ningún éxito-, neófito en la gestión, pero, muy probablemente necesario en un acuerdo de centro-derecha si se produce una situación similar a la de Andalucía. Sin embargo, cabe la  posibilidad de que Ciudadanos module su política de alianzas postelectorales para no aparecer identificado bajo la etiqueta de «las derechas» que tanto daño puede hacer a Albert Rivera en las próximas elecciones generales, aunque quizá en Madrid no tenga tanto margen de maniobra como en otros territorios.

Además, ojo con Ciudadanos en el ayuntamiento. Tiene a una muy buena candidata, Begoña Villacís, que afrontará la recta final de campaña con un embarazo bastante avanzado, lo que servirá, por un lado, para normalizar la maternidad que tanto daño laboral hace a las mujeres y, por otro, para centrar el foco en una imagen, sin duda, muy potente, hasta el punto de que podría superar al PP en la capital de España. De hecho el PP admite que su principal terreno de batalla es la Comunidad de Madrid, donde aspiran a ser la fuerza política más votada, mientras que en el ayuntamiento las cosas se le presenta más cuesta arriba. Si bien ven a Díaz Ayuso de próxima presidenta autonómica, admiten que Almeida podría ser un perfecto número dos de Villacís llegado el caso.

Cambio de cromos entre PP y Cs

Pese a las dificultades de gestión, a las campañas en contra y a las peleas internas del equipo de gobierno municipal, Carmena no ha sufrido desgaste y puede sacar mejor resultado que hace cuatro años. Por su parte, los sondeos auguran en el ayuntamiento que Ciudadanos puede acabar haciéndole el sorpasso al PP, lo que para Casado sería «una muy mala noticia» dada la importancia que tiene para él Madrid, sin descartar incluso que Villacís se erija en ganadora, Podría haber «cambio de cromos» entre populares y naranjas, de modo que, si dan los números, la comunidad sería para el PP y el ayuntamiento para Ciudadanos.

A fin de cuentas el más que probable candidato de Cs a la Comunidad, Ignacio Aguado -sólo a falta de unas primarias que parece tener ganadas de antemano- ha estado apoyando el gobierno regional del PP primero con Cristina Cifuentes y ahora con el defenestrado Ángel Garrido. El siguiente paso, la igual que en Andalucía, será ensayar un gobierno de coalición. De este modo, puede darse la paradoja de que con unos peores resultados que hace cuatro años, el PP de Casado consiga muchas más cuotas de poder territorial que entonces.

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