"Juan Carlos Peinado es el mejor ejemplo de juez haciendo contra el Gobierno". Lo apunta un ministro y con sus palabras resume el estado de opinión que impregna en las últimas horas el PSOE. A raíz del último auto del instructor de la causa contra Begoña Gómez, un "despropósito" que ha hecho estallar de auténtica indignación al Ejecutivo y al partido. No solo por la insólita decisión del magistrado de retirar el pasaporte a la mujer del presidente, prohibirle salir de España y hacerle comparecer ante el juzgado cada 15 días, sino por llegar a afirmar que los agentes que la custodian en el palacio de la Moncloa podrían ayudarla a fugarse, algo que ha sido percibido como una afrenta incluso por los sindicatos policiales. Pero la resolución ha servido, puertas adentro, para proporcionar más argumentos y más razones a un partido hasta ahora deprimido por la acumulación de investigaciones judiciales, preocupado por la evolución de la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero —y de sus hijas y su secretaria— y por el caso Leire Díez. La sospecha de la "cacería" de una parte del mundo de la judicatura, de que algunos magistrados caen impúdicamente en el lawfare con tal de acabar con Pedro Sánchez, ha crecido, y con ello la convicción de que deben luchar hasta el final y defender hasta el último aliento el núcleo de poder más valioso que tienen, el Gobierno central.
No tardó apenas este sábado la Moncloa en responder al auto, de 84 páginas, de Peinado, por el que mandaba a juicio a Begoña Gómez por cuatro delitos (corrupción en los negocios, tráfico de influencias, malversación y apropiación indebida) y adoptaba las medidas cautelares que le pedían las acusaciones populares de ultraderecha. "Se constata la persecución, la obsesión y la desproporción de un juez que ha llevado a cabo una instrucción que carece de todo sentido jurídico y que solo atiende a motivos políticos", indicaron en el círculo del presidente. Y de inmediato se sucedieron los mensajes en X (antes Twitter) de varios ministros y dirigentes del PSOE, algunos con el hashtag #YoConBegoña. PSOE y Gobierno sentían que no se podían ni se debían callar ante la "barbaridad" de Peinado, la "ignominia", como lo definía el titular de Transportes, Óscar Puente, el más activo en redes sociales. "Es un día nefasto para los que creemos en la Justicia", escribió por su parte Félix Bolaños, ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, quien a su vez se preguntó "quién reparará el daño causado".
Desde la cúpula socialista, indican que el auto, dictado este sábado —y por cierto con una insuficiencia gramatical y ortográfica otra vez muy llamativa—, marca un punto de inflexión. Porque los "excesos" de Peinado ya existían "desde el primer día", ya que consideran que "no hay causa", que no hay delito, pero la desproporción de sus medidas ha hecho más visible para el conjunto de los ciudadanos que hay base para creer en cierto hostigamiento judicial. "De verdad que ya estábamos hartos. Esto, más que a nuestra gente, que ya estábamos indignados, rebela a la sociedad en su conjunto. Las muestras de apoyo e indignación que vemos son bestiales. El juez se ha pasado de frenada", subrayan en el núcleo duro del partido.
En el PSOE insisten en que saben "distinguir" entre causas, que son plenamente conscientes de los indicios de presunta corrupción en el exministro José Luis Ábalos —a punto de recibir sentencia en el Supremo por el caso mascarillas— y en su sucesor en Organización, Santos Cerdán —epicentro de la trama Leire, según el juez Santiago Pedraz— de "otros juicios". "Y por eso en esos casos actuamos de inmediato expulsando a ambos. Los errores los enfrentamos tomando decisiones. Lo otro es una cacería", rubrican en Ferraz. Así que entienden en la cúpula que el auto les permite respirar. Oxígeno. "Nos matan siempre muy pronto, y este partido es muy resiliente. Tenemos muchas razones para seguir. Cada zancadilla nos da más fuerza. Dos manzanas podridas y todo un batallón organizado tras el que pueda hacer, que haga [la admonición de José María Aznar] no va a terminar con un partido de 147 años de historia, y quien lo piense se equivoca tanto...".
Hasta en territorios que sentían más recelos y dudas con Zapatero, y que observaban con inquietud cómo el caso dista mucho de despejarse, reconocen que el auto de Peinado ayuda a apretar las filas. "Esto se llevaba comentando días. Si el juez retenía el pasaporte a Begoña, algo completamente desproporcionado, podíamos entrar en otra fase. Y ha sucedido. El relato de ataque al Gobierno y al presidente va a coger fuerza. Concretamente, lo que se está haciendo en este caso es indignante. Y la gente lo está viendo", indica un jefe de un aparato regional, que anticipa que lo ocurrido este fin de semana hará girar la comparecencia del presidente en el Congreso de este próximo miércoles, 24 de junio: "Creo que vamos a ver a otro Pedro Sánchez".
"No sé si esto será o no un balón de oxígeno, pero creo que ya nadie puede dudar que lo del lawfare no es una invención —sanciona un alto mando de una federación que también admitía hace unos días sus dudas hacia la estrategia de Ferraz—. Esto refleja además la idea de que hay de un ataque directo y obsesivo hacia el presidente y deja en muy mal lugar al Poder Judicial en estos momentos en los que hay tantos casos abiertos. El relato de Pedro sale muy fortalecido, aunque me puedo suponer que a nivel personal tiene que estar siendo muy duro". "Esto viene a confirmar todo lo que sospechábamos, evidentemente", apunta por su parte otro secretario de Organización de un territorio de mucho peso en el PSOE. Y continúa: "No sé si esto podrá eclipsar el resto de casos, pero la gente no es tonta. Es verdad que las noticias se suceden a gran velocidad y que ya entramos en nada en julio, que todo se relativiza y se olvida más rápido, pero en el PSOE creo que hay unidad y sensación de que hay que cerrar filas".
A la impresión de indefensión se sumó que el Consejo General del Poder Judicial no actuó este domingo. Su presidenta, Isabel Perelló, planteó en una reunión telemática y convocada de urgencia si la afirmación de Peinado de que "no cabe duda" de que los escoltas de Gómez podrían ayudarla en una eventual fuga merecía la apertura de un expediente disciplinario. Pero, ante la falta de acuerdo, finalmente se estudiará este lunes en un encuentro presencial a las 9 de la mañana. Ayer, fue el propio ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, el que elevó su "más enérgica queja" a la jefa del Poder Judicial por el "grave cuestionamiento de la profesionalidad de los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado" realizada por Peinado, titular de la plaza número 41 de la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Madrid. Una aseveración que levantó en armas a todos los sindicatos policiales.
"O el CGPJ actúa con contundencia, y la Audiencia de Madrid en lo que le corresponde, o este juez va a llevarse por delante a pulso el poco crédito que ante muchos ciudadanos tiene la Justicia —valora un dirigente autonómico—. Es todo un despropósito. Se castiga a Begoña únicamente por ser la mujer del presidente. Es normal que a pesar de la que tenemos encima por errores propios haya una sensación de que hay un golpe de Estado judicial contra el Gobierno".
Como valora un ministro del círculo de confianza del líder, Peinado "viene bien políticamente" a los socialistas, porque les refuerza y enrabieta a sus bases y a parte de sus votantes, aunque a su vez "hace mucho daño a Begoña y a Pedro". "Peinado es el mejor ejemplo de juez haciendo contra el Gobierno", apuntala.
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