España

El PSOE confía en que el espacio a su izquierda no se deshilache porque si no Sánchez no podría reeditar la coalición

2023, el año de Yolanda Díaz para cuadrar las cuentas de Sumar

La vicepresidenta segunda ha sido celosa de sus tiempos y ha mantenido firme su hoja de ruta pese a las presiones de Iglesias | Anunciará su decisión de si competirá en generales entre enero y febrero | La duda que persiste es si Podemos y Sumar concurrirán por separado o prevalecerá la unidad: ahora la tensión es máxima

Redactor de Política
La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, a su salida de la presentación del libro 'Os ruego en nombre de Dios', del Papa Francisco, en la Iglesia de San Antón, a 14 de diciembre de 2022, en Madrid (España). Al celebrar el décimo aniversario de su pontificado, el papa Francisco se dirige a creyentes y no creyentes, para reflexionar sobre diez peticiones que ofrecen una mirada sobre los desafíos de la actualidad política, social, económica, mediática y tecnológica de la actualidad.

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, sale de un acto en la iglesia de San Antón (Madrid), el pasado 14 de diciembre de 2022. EUROPA PRESS / ALEJANDRO MARTÍNEZ VÉLEZ

Es el momento. Es su momento. El de Yolanda Díaz Pérez, gallega, de Fene (A Coruña), de 51 años, vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social. El de la líder política mejor valorada en las encuestas y señalada para capitanear una candidatura a la izquierda del PSOE, que supere el espacio de Unidas Podemos. El momento para dar un paso al frente.

O tal vez no.

Es cierto que Díaz ha caminado muy lejos, que ha lanzado mensajes inequívocos de que está dispuesta a asumir el reto, que está «fuerte mentalmente«, como subrayan los suyos, que ha hecho ver que quiere que su proyecto Sumar alcance la playa de las elecciones generales de, previsiblemente, finales de este 2023. Es cierto que todos en su entorno dan por descontado que ella sí será candidata.

Pero ella aún no lo ha dicho. No lo ha anunciado.

Y no lo hará de forma inminente.

Aún habrá que esperar. Unas semanas más. Hasta «finales de enero o febrero» para que la vicepresidenta segunda comunique si está dispuesta a encabezar un proyecto heredero —y pretendidamente más ancho— de Unidas Podemos. Y si da el paso, comenzará «una escalera que se construye a peldaños», un camino en el que primero deberán generarse «confianzas».

Un camino más largo y lento de lo que quiere Podemos, que apremia a Díaz a acelerar el ritmo y a ser generosa con ellos.

En el equipo de Díaz insisten en que lo primero es recomponer el espacio, que por primera vez cuenta con una candidata bien valorada y con apoyo en las encuestas y con una gestión «exitosa»

La carta de navegación de la vicepresidenta, sin embargo, no prevé cambios. Primero, explican en su equipo más directo, la construcción del proyecto político, la «reconfiguración del espacio a la izquierda del PSOE», que contaría con elementos «inéditos» hasta ahora. Porque por primera vez ese espacio puede contar con una candidata bien valorada (4,82 en el CIS de diciembre) que, antes de lanzarse a la carrera, cuenta con «peso demoscópico» —hasta 57 escaños, según la encuesta de 40dB para El País y la SER del pasado diciembre, recuerdan—. Porque ella sería «la primera candidata a la izquierda del PSOE con una experiencia de gestión exitosa» al frente del Ministerio de Trabajo, porque tendría la responsabilidad de conseguir que se reedite el Gobierno de coalición progresista. Ya después, subrayan, se hablará de nombres o alianzas electorales, ya que «ahora lo decisivo no son las listas o los partidos, básicamente es lo contrario, la propuesta de Sumar es un horizonte político y la conformación de un espacio para una nueva manera de hacer las cosas».

«Yolanda está cumpliendo la hoja de ruta que se marcó hace más de un año. Y Pablo Iglesias lo sabía», subrayan en su círculo.

«Necesita conocer el territorio»

Acaba el verano de 2021. Díaz había sido ungida por el fundador de Podemos como su heredera en el Gobierno y como la candidata electoral sin consultarle previamente cuando él decidió competir en las autonómicas madrileñas para salvar las siglas de su partido de un posible naufragio. Las urnas se dieron mal y él se marchó, dejó la política. Díaz —es el relato de su entorno— no quería ser cabeza de cartel. Pero pidió tiempo para pensárselo. Y tras ese verano decide que la mejor forma de explorar el camino es iniciar un proceso de escucha en toda España, porque hasta entonces solo había concurrido por Galicia, en autonómicas y en generales. «Necesita conocer el territorio y ver cómo respira la gente, si el efecto Yolanda es realidad«. La ministra se lo comunica a Iglesias y a él «le parece bien».

Para Iglesias, el punto de no retorno en su relación con la ministra fue el acto en Valencia de noviembre de 2021 al que no fueron invitadas ni Belarra ni Montero. «¡Respétanos!», bramó

El 12 de octubre, El Periódico de España, en su primer número como nuevo diario madrileño, desvela en exclusiva que Díaz participará en un acto junto a Mónica Oltra (Compromís), Ada Colau (Barcelona en Comú) y Mónica García (Más Madrid). Sin Podemos. El acto, bajo el rótulo Otras políticas, se celebra un mes más tarde en Valencia y cuenta con la dirigente ceutí Fátima Hamed.

Aquello fue el punto de no retorno entre Díaz e Iglesias. El momento de su ruptura. «¿Cómo piensas que se sintieron los militantes de Podemos cuando Yolanda aparece al lado de Mónica García y de Mónica Oltra, y no aparecen ni Ione Belarra ni Irene Montero?», preguntaba el fundador del partido morado un año más tarde, en los micrófonos de la SER. «Compañera, te hemos hecho vicepresidenta, te hemos hecho ministra, ¿por qué no está Ione Belarra a tu lado? ¡Respétanos!». La profunda irritación de Iglesias mostraba hasta qué punto aquel acto de noviembre de 2021 hirió de muerte sus relaciones. Políticas y personales.

En el equipo de Díaz explican que la quiebra sobrevino porque ella se dio cuenta de que la ciudadanía desea alejarse del ruido y lo vincula a los partidos. Rehúye de ellos. Y «tiene una hoja de ruta muy clara: lanzar un proceso de escucha para intentar ensanchar el espacio progresista». Sin conformarse con ser «la esquinita del PSOE«.

El arranque de ese proceso de escucha se demora meses por la doble cita electoral —Castilla y León en febrero de 2022, Andalucía en junio—, la sexta ola de la pandemia y el estallido de la guerra de Ucrania. Los motores se encienden en julio, en un mitin en Madrid que congrega a más de 5.000 personas y en el que se presenta Sumar. Luego siguen las réplicas de ese primer acto en los territorios, la conformación de un equipo de 35 personas como coordinadores sectoriales de la plataforma —el escritor Bernardo Atxaga, el magistrado del Supremo Fernando Salinas, el profesor de Ciencia Política Ignacio Sánchez-Cuenca, el sindicalista Agustín Moreno…—. Un proceso de movilización, insisten, que persigue rescatar a votantes de la abstención. Díaz «ha construido su discurso mezclando el hilo rojo de Podemos con ese mensaje más transversal de sus primeros tiempos, y lo cimenta con su propia gestión y los resultados de su diálogo con patronal y sindicatos». Se adopta otra decisión arriesgada, discutible: Sumar no se convertirá en una papeleta en las autonómicas y municipales del 28 de mayo de 2023. Centrará sus esfuerzos, su construcción de un «proyecto de país«, para las generales.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, se abrazan tras la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado de 2023 por el pleno del Congreso, el pasado 24 de noviembre de 2022. EUROPA PRESS / ALEJANDRO MARTÍNEZ VÉLEZ

A partir de noviembre de 2022, Podemos evidenció lo que era un secreto a voces, las tensiones con Díaz, su sentimiento de que había sido preterido cuando debería ser «la nave nodriza de la izquierda». «Tenemos que apostar por confluir con Sumar, pero Podemos debe ser respetada. […]. ¿Quién piensa que le puede ir bien en las elecciones generales a una candidatura de la izquierda si a Podemos le va mal en las municipales y autonómicas? ¡Hay que ser estúpido!», bramó Iglesias. Un sentimiento de agravio que también expresó de forma descarnada otro de los fundadores del partido, Juan Carlos Monedero.

«A la espera de lo que ella nos diga»

La vicepresidenta ignoró los ataques. Prometió seguir su camino, pero aquellas embestidas públicas dejaron un poso. La duda de si sería posible la confluencia de Sumar y Podemos o bien ambos concurrirían por separado en las generales. El PSOE, consciente de que un escenario de división arruinaría por completo las opciones de reeditar el Gobierno, pedía unidad a su izquierda. El presidente, Pedro Sánchez, advertía a ambos actores de que la «amenaza» de un Ejecutivo de PP y Vox ex «real«.

2023 no permitirá medias tintas. Antes o después, el paisaje deberá aclararse.

Podemos mete prisa. El pasado 28 de diciembre, en la SER, Belarra, ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030 y secretaria general de los morados, instó a Díaz a decir «si quiere ser la candidata de Podemos y si quiere ser la candidata del conjunto del espacio» de la izquierda porque solo tras ese «paso previo» podrá construirse una candidatura de unidad. «Por desgracia» la negociación sigue lejos, lamentó, pero su formación «necesita» que la vicepresidenta dé ya el paso, necesita «certezas y seguridades», para comenzar a edificar el proyecto, «el para qué, cómo y con quién» de cara a las generales.

El proceso de escucha «está bastante adelantado, el trabajo de los grupos sectoriales está muy adelantado, la gente está trabajando con mucha ilusión», dicen en el entorno de la vicepresidenta

«Estamos a la espera de que ella nos diga —apuntan fuentes de la cúpula morada—. Nosotros ya hemos explicitado nuestro planteamiento. Todo el espacio a la izquierda del PSOE debe ir unido y eso es condición para que se revalide el Gobierno. Pero la candidata tiene que forjar y cuidar la unidad». Podemos ha repetido que quiere una coalición con Sumar, un trato de igual a igual, que se tenga en cuenta que es el partido con mayor estructura y peso del espacio, que ambos acudan a las urnas bajo la fórmula jurídica de la coalición electoral. El mensaje, en el fondo, es el que dejó Iglesias en La Uni de Otoño, el pasado de noviembre. «Pablo es Pablo, tiene sus formas y su tono, puede decir cosas que cargos del partido no pueden decir —prosiguen las mismas fuentes—, pero lo que manifiesta no es muy distinto a lo que expresamos públicamente».

Condiciones que los de Díaz leen como un intento de teledirigir el proyecto. «Si la principal organización te ha dicho que antepone la unidad a que la candidata sea de su partido, ¿qué tutela vamos a querer? —responden en la dirección de Podemos—. Lo que hemos dicho es que los acuerdos son justos o no son un acuerdo. Pero no estamos aún en esa fase. No se puede decir que el problema sean las condiciones, porque estamos en un punto muy anterior». Y aunque en la cúpula morada reiteran su «respeto» a los tiempos marcados por Díaz, sí creen que ella «ya va tarde«.

No lo ven así en el núcleo de confianza de la ministra. No obstante, ella misma sí adelantó, el Día de la Constitución, cuando El País y la SER publicaron la encuesta que pintaba los estragos que causaría para la izquierda que Sumar y Podemos compitieran en las urnas (23 y siete asientos en el Congreso, por los 57 juntos), que podría anunciar su decisión un poco antes. Es el escenario con el que trabajan en su equipo: que ella aclare su futuro para «finales de enero o en febrero«. Y será posible porque el proceso de escucha «está bastante adelantado, el trabajo de todos los grupos sectoriales está muy adelantado, la gente está trabajando con mucha ilusión». «Todo juega favor de que ella tome la decisión pronto», señala un alto responsable de su círculo de confianza.

El camino hacia el proyecto único

No dudan sus colaboradores que la respuesta de la vicepresidenta será un . Pero solo cuando lo formalice, cuando ponga el reloj en marcha, arrancará la siguiente fase. La de generar «complicidades y confianzas» con los partidos con los que ella quiere contar. También Podemos. Pero nada será precipitado. «No se empezará a negociar de cero desde julio pero nada estará hecho antes de esa fecha. Es imposible saber cuál será el desenlace«, comentan desde su entorno.

En el círculo de Díaz recalcan que ahora no es momento de hablar de listas: «Sumar tiene que avanzar libre. Pero a la vez es un proyecto aglutinador. No compite con Podemos, incorpora a Podemos»

El empeño de Díaz, de Sumar, es trasladar que su proyecto es otra cosa: «No se puede empezar la casa por el tejado, sobre todo porque esto no va de construir un proyecto testimonial, en la esquinita del PSOE. Esto va de querer condicionar las políticas del país, y Yolanda puede acreditar que se puede hacer, no es un razonamiento en el vacío, ahí están las encuestas. Luego ya vendrá cómo se transforma todo ese caudal en un agente electoral, y ahí no sobrará nadie». «De las listas se hablará, pero a la gente de a pie no le interesa eso —conviene otra fuente—. No podemos confundir los intereses partidistas con los de la ciudadanía. Y hay muchos intereses de partidos, no solo los suyos, los de Podemos».

Los que trabajan codo con codo con la vicepresidenta insisten en que ella no se arrugará ni aceptará tutelas. «Este proyecto tiene muchas dosis de autonomía y tiene que pensarse a sí mismo, sin condicionantes de nadie —describe un cargo del ministerio—. Tiene que avanzar libre. Pero a la vez es un proyecto aglutinador. No está condicionado por Podemos ni por nadie, sino por los ciudadanos. Sumar no compite con Podemos, incorpora a Podemos. Sumar decidirá autónomamente cómo se conforma el espacio, sin perder de vista ese carácter aglutinador». Distintas fuentes muy próximas a la titular de Trabajo repiten que en todos los actos en los territorios acuden los líderes territoriales de la formación morada, de modo que quien ha desatado las hostilidades es la cúpula estatal desde Madrid, instigada por Iglesias.

Podemos reprocha a Díaz que va demasiado por libre más allá de la cuestión puramente electoral, que no se «coordina» con todo el espacio que conforma hoy Unidas Podemos. «Pablo reunía con mucha periodicidad la mesa confederal [Podemos, IU, comunes, Galicia en Común, Alianza Verde], que servía para articular posiciones, que todos fuésemos a una, aunque antes había un trabajo bilateral con todos los actores. Pues bien, la mesa no se reúne desde octubre de 2021 —se quejan en las alturas del partido morado—. Yolanda ha convocado reuniones en la que ha citado a las partes, pero no la mesa en sí. Tampoco hace ya reuniones con los ministros de UP. Es decir, que el grupo parlamentario ha perdido ese foro de debate y coordinación que era la mesa, no hay esa interlocución periódica entre todos los actores del espacio. En el día a día echamos en falta esa coordinación. En el seno del Gobierno, Yolanda y Ione sí hablan».

«Yolanda sí trabaja con todo el espacio en las decisiones más trascendentales del Gobierno —rebaten en el ministerio—. Ella fue designada como líder del espacio en el Gobierno, pero no es la secretaria general de ningún partido, como sí lo era Pablo. Yolanda no tiene que reunir a la mesa confederal. No es la líder del espacio en el Parlamento. Lo que sí ha hecho es invitar a reuniones a Podemos, IU, PCE, Galicia en Común, los comunes y Alianza Verde… y a algunas de ellas no fue Podemos». Otro responsable pone como ejemplo la negociación del tercer paquete anticrisis, en la que la comunicación de la vicepresidenta y la titular de Derechos Sociales «ha sido permanente». «No se ha tomado una decisión en el espacio que no haya tenido participación de todas las sensibilidades», insiste este dirigente.

El test de resistencia del 28-M

El 28-M será una prueba para todo el espacio. Y por eso el PSOE contiene también la respiración, porque un mal desempeño de sus socios puede desalojarles del poder en comunidades, en ayuntamientos. Sumar no competirá, una decisión que Iglesias leyó como un intento de Díaz de querer construir su proyecto a partir de las ruinas de Unidas Podemos, algo que ella y su equipo niegan tajantemente.

«Sumar no se erige sobre ruinas de nada. Se erige sobre un proyecto esperanzador y luminoso, que no existía hasta ahora, y sobre la construcción de una gran labor de Gobierno», describen en el ministerio

«Sería poco inteligente pensar que le conviene que nos despeñemos en mayo, porque muchos gobiernos están aguantados por un margen estrechísimo», señalan en la dirección de Belarra. «Sumar no se erige sobre ruinas de nada. Se erige sobre un proyecto esperanzador y luminoso, que no existía hasta ahora, y sobre la construcción de una gran labor de Gobierno —describen desde el círculo estrecho de la ministra—. Se construye desde la necesidad y la escucha activa de la ciudadanía, y busca incorporar a gente distanciada de la política y que se ha vuelto a ilusionar. No nace tampoco desde la pelea de listas, nace con la etiqueta de fenómeno útil para la mayoría de las personas». En la retina de todos está el fiasco de la experiencia andaluza: se cerró tan por los pelos la alianza de la izquierda que Podemos no llegó a tiempo al registro. La coalición Por Andalucía firmó un catastrófico resultado: apenas cinco escaños, por los 17 que había obtenido en 2018 Adelante Andalucía.

Díaz decidió retirarse de la carrera del 28-M porque sentía que era imposible que Sumar llegara a tiempo. «Estamos articulando un modelo de país, con la participación de los ciudadanos, y uno de los elementos que lo podía arruinar era la precipitación. Hay que actuar con calma, sin trivializar y sin correr», justifican en su entorno.

Pero la vicepresidenta no podrá borrarse por completo de una cita crucial para la izquierda, en la que se juega todo su poder territorial y que servirá como decisivo y último termómetro antes de las generales de diciembre. Belarra ya manifestó el miércoles en la SER su deseo de que Díaz haga campaña por las candidaturas de UP, pero ella no lo ha aclarado. La situación más comprometida quizá se dé en Madrid, donde competirán Más Madrid, con Mónica García de nuevo como candidata —es hoy la primera fuerza de la oposición, por delante del PSOE— y Podemos, con Alejandra Jacinto de número uno. La eventual integración, ya para generales, de Sumar y Más País, la hermana mayor de Más Madrid y liderada por Íñigo Errejón, rival de Iglesias, se anticipa como foco de conflicto seguro.

Podemos quiere que Díaz participe en la campaña de Unidas Podemos de mayo y avisa de que no le conviene que las candidaturas se hundan en esas urnas

«Sumar no es un espacio que se presente a las elecciones de mayo. Yolanda no está involucrada en el proceso de conformación de las listas del 28-M. No tiene por qué tomar una decisión ni involucrarse. No es una decisión que deba tomar Sumar«, cuentan en su equipo. Otra fuente recuerda que Podemos tampoco se presentó a las municipales de 2015 por falta de tiempo, pero sí apoyó las candidaturas del cambio (Manuela Carmena en Madrid, Ada Colau en Barcelona, Pedro Santisteve en Zaragoza…). «Yolanda desde luego va a intentar que se mantengan todos los gobiernos progresistas. Pero no puede ser que le imputen resultados que no son suyos. En Andalucía la responsabilizaron y ahora querrán hacer lo mismo si se mete», sostiene esta misma voz.

La «amenaza real» de un Ejecutivo de PP y Vox

¿Cabe la ruptura para generales? Las dos partes rubrican que no la quieren, pero tampoco se descarta al cien por cien. En la cúpula morada, piden no fabular —»nadie quiere que el Gobierno se pierda, nosotros negociaremos para que haya un acuerdo, y entendemos que ella hará lo mismo»— y niegan que estén alimentando el perfil de la ministra de Igualdad, Irene Montero, por si acaso hiciera falta lanzarla de cabeza de cartel. «El escenario es que Yolanda diga que quiere ser candidata y que lleguemos a una candidatura de unidad«, subrayan.

Los morados prometen perseguir la unidad aunque desean acuerdos «justos». «No hay alternativa a Sumar. Pensar en otros términos es un disparate», advierten los de Díaz

«Es que no es posible que vayamos por separado. No sé qué pasa por la cabeza de Podemos, pero no hay alternativa a Sumar —replican desde el lado de Díaz—. Pensar en otros términos es un disparate. Si esa fuera la apuesta, equivaldría a dar por finiquitado al Gobierno de coalición y trabajar en un ciclo de la derecha. Hacer el trabajo para que PP y Vox entren en el Ejecutivo no se perdonaría nunca. Me niego a asumir que haya quien tome decisiones políticas que nos lleven al abismo. Creo que no hay riesgo de que vayamos por separado. No es posible». Y continúa: «Si alguien trabaja para ese escenario, tendrá que asumir su irrelevancia política y dar el poder a la derecha». En el ministerio deducen que si Iglesias se lanza contra la vicepresidenta y a la vez «los actos de Sumar concitan la presencia de cuadros de Podemos», «quizá es que hay una brecha» entre la cúpula madrileña y sus bases.

La secretaria general de Podemos y ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030, Ione Belarra (i), y la secretaria de Acción de Gobierno de Podemos y ministra de Igualdad, Irene Montero (d), protagonizan el acto ‘Con todas, por todas’, el pasado 26 de noviembre de 2022, en Madrid. EUROPA PRESS / FERNANDO SÁNCHEZ

En la Moncloa y en Ferraz prefieren no interferir en la disputa interna entre Podemos y Díaz. Salomónicamente, los socialistas recuerdan que es capital la unidad, que la «amenaza» de un Ejecutivo de PP y Vox no es una entelequia, y que el éxito electoral también va unido a la fortaleza de una estructura organizativa y una capilaridad que hoy aún tienen Podemos e IU. Su esperanza es que el proceso llegue a buen puerto. Todos son conscientes de que si fracasan ambos, no habrá salvación para Sánchez. «A ver si se ponen las pilas. Espero que Yolanda gestione su buena imagen para aglutinar el voto de ese espacio. Cuanto más sume en los próximos meses, mejor», indica una integrante de la ejecutiva federal.

El PSOE insiste en la necesidad de la «unidad» ante la «amenaza real» de la suma de PP y Vox: «Necesitamos que ella esté fuerte y una sola candidatura. Si no, no habrá nada que hacer»

«Necesitamos que ella esté fuerte y tenga un buen resultado. Necesitamos una sola candidatura y si no, no habrá nada que hacer», opina un cargo de la Moncloa. «Doy por hecho que Podemos y ella irán juntos. No veo peligro —tercia otro mando del Gabinete del presidente—. Pero si concurrieran por separado… pues tendríamos que pelear para que el voto útil vaya hacia nosotros». Una ministra no es tan optimista: prevé que «Pablo matará a Yolanda, igual que en 2019 mató a Manuela [Carmena]». Y en ese caso, remacha, «el PSOE tiene que tener ambición e inteligencia para moverse hacia su izquierda sin perder el centro».

El camino de la izquierda en 2023 pasa por Sánchez, sí. Pero su suerte está íntimamente unida a la de Díaz. Y la de ella, a la de Podemos. Las cuentas no serán fáciles. Ni rápidas. Todos creen que solo cabe sumar. Pero ahora mismo es imposible saber si la operación saldrá o se encaminará a la resta: a la división.

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