El proceso extraordinario de regularización de inmigrantes emprendido por el Gobierno ha cerrado con casi 1,2 millones de solicitudes, más del doble del escenario central de 500.000 personas que manejaba inicialmente el Ministerio de Seguridad Social. El volumen alcanzado por el procedimiento llega, además, en un momento en el que España se desmarca de la estrategia migratoria adoptada por la Unión Europea. Mientras sus socios europeos endurecen sus políticas de inmigración, el Ejecutivo español ha optado por ampliar las vías de acceso a la residencia y al mercado laboral.
Una estrategia que podría contribuir, a su vez, a intensificar los flujos migratorios hacia España. Así lo apuntan los modelos económicos presentados por la especialista en Análisis Cuantitativo y Gestión de Información Económica del Banco de España, Pilar Cuadrado, durante una jornada organizada este jueves por el Consejo General de Economistas de España (CGE) y Fedea. Según explicó la economista, el diseño de la política migratoria es uno de los factores que condicionan la intensidad de las llegadas a un país: "Si el indicador del grado de flexibilidad en la política migratoria de un país fuera superior en 10 puntos al de otro país, recibiría un 70% más de inmigrantes". Sin embargo, detrás de la apuesta española por mantener una política migratoria más abierta también existe otra cara de la moneda: el extraordinario crecimiento registrado por España durante los últimos años no puede entenderse sin la llegada de población extranjera.
El propio Banco de España lo indica en su último Informe Anual, correspondiente al ejercicio de 2025. En el documento, el organismo estima que "la inmigración ha contribuido de manera relevante al reciente dinamismo de la economía española". Concretamente, entre 2022 y 2025, "la población inmigrante habría explicado en torno a la mitad [1,7 puntos porcentuales] del avance observado en el PIB", que alcanzó el 3,7%. Además, el impacto ha sido todavía mayor sobre el mercado laboral, ya que el organismo calcula que los inmigrantes explicaron "algo más de dos tercios del avance del empleo". Una contribución que ha resultado determinante para que España haya conseguido situarse en los últimos años como líder del crecimiento económico de la zona euro.
Un alivio temporal para las pensiones
Los inmigrantes contribuyen al crecimiento económico a través de una mayor creación de actividad económica, un aumento del consumo y de la demanda y una mayor recaudación tributaria. A ello se suma su aportación al sistema de pensiones mediante las cotizaciones sociales, especialmente relevante en un momento en el que la jubilación de la generación del baby boom amenaza con elevar el gasto durante las próximas décadas.
Sin embargo, la llegada de población extranjera tampoco puede resolver por sí sola este desequilibrio. Así lo advirtió Ismael Gálvez Iniesta, profesor del Departamento de Economía Aplicada de la Universitat de les Illes Balears (UIB), durante la jornada organizada por el CGE y Fedea. El economista defendió la inmigración como "un alivio temporal a un problema estructural", pero señaló que confiar únicamente en la llegada de trabajadores extranjeros para garantizar la sostenibilidad del sistema exigiría mantener unos flujos migratorios difícilmente asumibles durante décadas: "La magnitud de los flujos migratorios que necesitas para que sea la solución no tiene ningún sentido. Las matemáticas no salen".
De hecho, ni siquiera la incorporación de alrededor de 500.000 nuevos cotizantes al año y los sucesivos récords de empleo registrados durante los últimos ejercicios han conseguido cerrar el desequilibrio financiero de la Seguridad Social. Según un informe elaborado por Foment del Treball y Opina 360 y recogido por El Economista, el sistema necesitaría incorporar 685.786 trabajadores adicionales para compensar el déficit existente entre los ingresos procedentes de las cotizaciones sociales y el gasto destinado al pago de las pensiones contributivas.
Estos cálculos se aproximan a los realizados por la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) en su informe de octubre. Según las proyecciones de la Autoridad Independiente, para mantener la tasa de dependencia en los niveles actuales, se requeriría la llegada de más de un millón de inmigrantes cada año de forma continuada durante las próximas décadas. Un escenario que llevaría a que la población inmigrante representase entre el 43% y el 47% del total de residentes en España en 2050 y hasta el 63% de la población en edad de trabajar.
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