Explica Europa con una pasión seductora y contagiosa. Europa es su sueño y su realidad cotidiana. Susana del Río Villar (Madrid, 1966) es doctora en Ciencia Política, experta de la Comisión de Asuntos Constitucionales del Parlamento Europeo desde 2004 y de la Comisión Europea; profesora del Máster UE en el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales y autora de tres libros sobre la política europea. El más reciente es Europe: Project and Process.

En la actualidad trabaja en el proyecto Una Europa que Une en la Academia Europea de Ciencias y Artes y dirige el grupo de trabajo Convención sobre el Futuro de Europa en la Fundación para la Investigación sobre el Derecho y la Empresa (Fide). Tenista de élite en su infancia y adolescencia, sabe que en el deporte, en la política y en la vida hay que trabajar de forma incansable para lograr las metas. Defiende que la política europea es elevada y engrandece a los políticos que son auténticos y devotos representantes de los ciudadanos. Susana del Río siempre habla, y piensa, con una sonrisa.

Pregunta.- El Parlamento Europeo acaba de confirmar por tan solo nueve votos a Ursula von der Leyen como presidenta de la Comisión Europea. Hemos estado al borde de una crisis institucional debido a que el Consejo Europeo descartó a los candidatos principales (Spitzenkandidaten) y muchos eurodiputados lo consideraron una afrenta y por ello han votado en contra de Von der Leyen. La mayoría optó finalmente por evitar el conflicto institucional. ¿Cómo ha vivido este momento crítico en el Consejo y en el Parlamento Europeo?

Respuesta.-  Creo que el Consejo Europeo se ha equivocado y ha mirado por sí mismo, por el interés de cada Estado miembro puro, a cada Gobierno, y no ha tenido en cuenta que somos una Unión Europea y somos la suma de los Estados miembros y la suma de los ciudadanos de los Estados miembros. Ha provocado un retroceso en el salto democrático cualitativo y cuantitativo que se había dado en las elecciones de 2014 con el sistema de los Spitzenkandidaten. Este sistema que consiste en la elección del presidente de la Comisión Europea a través de los candidatos elegidos por los grupos parlamentarios hace que el ciudadano se sienta protagonista, que su voto vale y tiene una respuesta.

En 2014 empezó a sonar a la gente pero aún no se sabía en qué consistía, pero ahora sí se había conseguido que la opinión pública supiese que su voto vale de verdad. Con ese mirarse a sí mismo el Consejo Europeo, y con ese mirar egocéntrico cada jefe de Gobierno a sí mismos, y esa alusión del presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, sobre los Tratados (recomiendan pero no obligan a aplicar el sistema), decidieron con puerta cerrada con cerrojo y no atendieron al avance democrático que se había dado.

Los ciudadanos, a través de sus representantes en el Parlamento Europeo, han dado una lección a sus gobernantes, al corregir el derrape del Consejo Europeo al descartar a los ‘Spitzenkandidaten'»

Sin embargo, de cara a los ciudadanos y a la política europea, y a crear tendencia, hay que destacar que el Parlamento Europeo ha dado una lección enorme ante esta traición del Consejo Europeo. Como la que dio al reconocer a Juan Guaidó como presidente legítimo de Venezuela. El Parlamento Europeo ha dado una lección paso a paso. Primero hubo una sesión plenaria hace dos semanas en las que muchos eurodiputados, entre ellos Esteban González Pons e Iratxe García, dieron una reprimenda al Consejo Europeo. En el pleno de esta semana han buscado el consenso por responsabilidad institucional y han demostrado que, cuando una institución se equivoca, son capaces de convertir esa tristeza y esa decepción en una oportunidad.

El Parlamento Europeo es una democracia representativa total y actúa en nombre de los ciudadanos europeos, que son los que han dado una lección a sus gobernantes. Han corregido el enorme derrape del Consejo Europeo. Tanto es así que Ursula von der Leyen ha prometido recuperar y mejorar el sistema de Spitzenkandidaten. Es decir, tendría que pasar de ser una recomendación a que sea obligatorio, a institucionalizar el modelo.

P.- Usted era una firme defensora del Spitzenkandidat del Partido Popular Europeo, Manfred Weber, por ser el candidato principal del partido más votado en las elecciones europeas. ¿Qué le parece ahora Ursula von der Leyen?

R.- Es una política con muchos dones que han hecho posible que haya conseguido convencer a un hemiciclo con distintos guiños políticos en su discurso, aunque la votación haya sido muy ajustada. Espero que esos compromisos no se queden en palabras. Ha hablado de lo social, de feminismo, de ecologismo, del Spitzenkandidat… Ha sido inteligente, con un discurso vertebrador con un discurso en tres idiomas, templado y con garra. Europa es política, gran política, democracia supranacional, democracia representativa y participativa, por ese orden. Y con ese “Viva Europa” del final de su intervención quiso transmitir todo esto y añadir entusiasmo. Una guinda.

P.- En ese Consejo Europeo el presidente francés, Emmanuel Macron, distó mucho de ser ese gran líder europeo que muchos esperábamos que fuera.

R.- Macron ha decepcionado como líder europeo, Von der Leyen es la esperanza. Macron ha movido las piezas para hacer posible que no se respete el Spitzenkandidat. No es el único culpable. Cuando llegó, daba unos discursos europeístas de gran potencia, y eso me gustó. Era necesario transmitir ilusión. Pensé que era un gran líder europeo. Puso en marcha las consultas ciudadanas, como si fuera algo que él creaba, nuevo. Ya tuvieron lugar en 2004 y 2009, por la Comisión Europea, y no me gustó que pareciera que impulsaba algo nuevo y no era así. Fui responsable de contenidos en las consultas en 2004 y la directora del grupo de expertos en 2009. Conocí bien sus mimbres. Estuvieron presentes 100 ciudadanos de cada país elegidos aleatoriamente que representaran a toda la sociedad. Me emocionó que una señora mayor me dijera en 2009: “Muchas gracias. Nunca creí que pudiera construir Europa”. Los temas que interesan a los ciudadanos se van repitiendo: empleo, inmigración, conciliación laboral, medio ambiente… Salieron unas recomendaciones muy bien ensambladas. Está muy bien que Macron promoviera otras consultas, pero no era nuevo.

Me gustó cuando empezó porque Europa necesitaba ese orgullo europeo, y él lo daba. Le veía como un líder europeo aunque siempre miraba más a Francia, de forma napoleónica, y eso me hizo mantenerme vigilante. En el Consejo Europeo, ha movido todo, a Pedro Sánchez, y a todos los líderes.

Macron ha llevado a Sánchez hacia el objetivo al que él quería llegar. Al final no es presidente de la Comisión Weber pero tampoco Timmermans, la apuesta de Sánchez»

P.- Diría que Macron ha manejado a Pedro Sánchez.

R.- No diría tanto. Pero sí le ha llevado hacia el objetivo al que él quería llegar. Al final no es presidente de la Comisión Europea Manfred Weber, del partido ganador, pero tampoco lo es Frans Timmermans, Spitzenkandidat del grupo Socialistas y Demócratas. La gran apuesta de Pedro Sánchez es que fuera Timmermans. Macron hizo un juego que nada tiene que ver con la política europea supranacional, un juego sólo intergubernamental, de Estados. En el Parlamento Europeo no tiene un grupo parlamentario poderoso y por eso ha buscado la fórmula para controlar esa designación a través de los jefes de Estado y de Gobierno, y no por los europarlamentarios y los ciudadanos.

P.- El presidente del Gobierno español en funciones, Pedro Sánchez, ha sido uno de los negociadores en el proceso de elección de los llamados top jobs. Sin embargo, no ha logrado que Timmermans fuera el presidente de la Comisión Europea, la gran apuesta socialdemócrata. Y tampoco que el grupo parlamentario, que ahora encabeza la española Iratxe García, apostara por Ursula von der Leyen, propuesta por el Consejo. Alemanes, franceses, belgas, holandeses, búlgaros y eslovenos de este grupo votaron en contra. ¿Es un fracaso para Sánchez?

R.- Me parece que sí. Cuando empieza algo de forma incoherente, luego es difícil reconducirlo. Si has estado trabajando por aislar al PPE, y a su candidato Manfred Weber, junto con Macron, es una incoherencia enorme. El PPE es el grupo mayoritario. Y lo diría igual si hubiera sido el grupo socialdemócrata. Por eso luego no consigue colocar a Timmermans. Y así resulta muy complejo explicar luego a tu grupo que ha de votar para respaldar a una nueva candidata. La política ha de estar trazada de forma coherente. El ciudadano percibe las maniobras. Aislar al grupo popular europeo es incoherente porque es el grupo ganador en las elecciones europeas. No se puede construir Europa ahora sin los populares, sin los socialdemócratas, sin los liberales (prefiero liberal a Renovar Europa) ni sin los verdes.

El resultado de estas elecciones, el fin del bipartidismo, es bueno para Europa porque da voz a diversas sensibilidades. Se puede hacer una política que es fotografía de la realidad europea. Eso hace que un líder europeo no deba nunca aislar a un grupo y aún menos a un grupo europeísta.

Lo que han hecho Esteban González Pons y Beatriz Becerra por Venezuela en esta legislatura es gran política… Estoy segura de que Josep Borrell podrá desarrollar su nuevo cargo con visión europea»

P.- Lo que sí consiguió Sánchez fue que Josep Borrell fuera designado como Alto Representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. ¿Cuáles son sus grandes desafíos? ¿Debería asumir la iniciativa sobre Venezuela que hasta ahora ha marcado el Parlamento Europeo? Y sigue haciéndolo, ya que el jueves el Parlamento Europeo ha aprobado una nueva resolución, por 455 votos a favor, para reclamar más sanciones contra el régimen de Maduro y condenar la tortura y muerte del capitán Acosta.

R.-  Lo que han hecho Estaban González Pons y Beatriz Becerra por Venezuela es gran política y política europea, es decir, valores, democracia y solidaridad. Esteban González Pons consiguió en una semana que la situación de Venezuela se debatiese en el pleno, consensuar una resolución y que fuese votada y aprobada por gran mayoría. Suelo decir: “Todos lo saben” y sobre Venezuela se está viendo lo que está pasando. Todos lo saben, lo sabemos. Vemos y sabemos lo que pasa en Venezuela y no hacen falta más reuniones del Grupo de Contacto. La gente quiere ver, en mi opinión, políticos así, políticos con honor, con valores que trascienden cualquier color. Gracias a ellos, se votó la resolución y el Parlamento Europeo reconoció a Juan Guaidó como presidente encargado.

Borrell se vio atrapado porque el Gobierno español tardó en reconocer a Guaidó. Ahora como Alto Representante de la Política Exterior espero que retome con urgencia y hechos el tema de Venezuela y trate a Maduro como dictador, lo que es. Confío en que no haya interferencias nacionales, en que suelte el hilo de Sánchez y sea Alto Representante de Política Exterior de la Unión Europea. Ha sido presidente del Parlamento Europeo así que estoy segura de que podrá desarrollar su nuevo cargo con visión europea.

P.- Un eurodiputado español de Vox, Hermann Tertsch, se quejó en el Pleno del cordón sanitario que se había aplicado a la hora de constituir las comisiones porque se ha dejado fuera de puestos relevantes a los euroescépticos y nacionalpopulistas. ¿Le parece bien esta medida?

R.- No me gusta la expresión cordón sanitario. No soy muy partidaria y prefiero que la política fluya, siempre que no haya peligro de que resquebraje la Unión Europea. Pero en este caso tenemos a los pro Brexit duro que se ponen de espalda sin guardar respeto cuando suena el himno europeo en el Hemiciclo europeo, es decir, son unos intrusos. Hay que establecer un acuerdo entre eurodiputados europeístas para que en las comisiones se forme una protección contra quienes quieren romper la Unión Europea desde dentro. Es como si hubiera dentro del ser europeo, del alma europea, alguien que quiere romper todo en lo que creemos los ciudadanos.

Es duro: han venido los Salvini y los Le Pen para que nos demos cuenta de lo que tenemos y de lo que somos»

P.- Después de las elecciones europeas, en las que los partidos nacionalpopulistas se quedaron lejos de sus aspiraciones, ¿hay menos riesgo en la UE?

R.- Hay menos riesgo porque están muy bien identificados, pero hay que mantenerse vigilantes cuidando a la UE, al Parlamento Europeo y a la Ciudadanía Europea, la suma de las ciudadanías. Estas elecciones no nos deben relajar, pero sí alegrar en el sentido de que estamos trabajando todos por el buen camino.

Europa sabe más lo que es y se reconoce más a sí misma. Es duro: han venido los Salvini y los Le Pen para que nos demos cuenta de lo que tenemos y de lo que somos. Hay una doble lectura: es necesario el trabajo continuo y no bajar la guardia, pero en positivo nos han enseñado lo que somos, lo que es la Unión Europea y por qué tenemos que cuidarla y sentirnos orgullosos. En esta legislatura me he sentido muy orgullosa y muy útil. Estoy convencida de que la UE va a avanzar. Para lograrlo es urgente acabar con la fórmula de la unanimidad. Debemos avanzar en el método de la toma de decisión.

Después del Brexit, crisis del euro, la necesidad de una política de inmigración común, ahora debemos unirnos para lo fundamental, como ha dicho el discurso de Von der Leyen.

P.- También ha sido muy claro el Parlamento Europeo en la defensa de la Constitución española sobre la cuestión catalana. ¿Hay riesgos de cambio en ese sentido en la nueva legislatura ahora que hay tres eurodiputados independentistas electos?

R.- Creo que cada vez menos. Hay que estar vigilantes con los nacionalismos, populismos y con el independentismo. En la legislatura pasada ha adquirido gran experiencia el Parlamento Europeo. Tajani ha sido muy claro en su rechazo al independentismo. Espero que haya cada vez más voces que no estén amarradas en la política nacional. Ha quedado claro que nada que se salga de la Constitución de un Estado miembro es europeo. En esta legislatura hay diferentes formas de arraigar lo europeo en los ciudadanos. Vamos a escuchar gran política.

P.- Finalmente en el Consejo llegaron el 2 de julio al nombre de Ursula von der Leyen, entonces ministra alemana de Defensa. ¿Va a sorprender? ¿Cómo interpreta que Ursula von der Leyen sea la primera mujer presidenta de la Comisión Europea?

R.- Es bueno que sea una mujer. Me decepcionó la decisión del Consejo porque creo en el Parlamento Europeo y es una institución que hay que cuidar. Pero me gusta el discurso de Von der Leyen, me gusta que sea mujer y que sea del PPE, porque fue el grupo más votado en las elecciones europeas. También que sea una mujer del Partido Popular Europeo porque no me gusta que se apropie de la palabra feminismo la izquierda. El feminismo no es de ningún partido y es de todos.

Ser mujer es algo tan grandioso que no admite etiqueta el feminismo. No nos pueden etiquetar. Hemos de unirnos todas para seguir avanzando. Es un hecho histórico que una mujer presidenta de la Comisión Europea por primera vez en 60 años. Una mujer tiene una mirada especial que debe complementar con la del hombre. No me gustan las cuotas, aunque a veces son necesarias, pero en un puesto de tanta relevancia lo que vale es el currículum. Y tiene un gran currículum. Es una mujer con un gran currículum y es una mujer orgullosa de serlo.

Con Von der Leyen se va a demostrar que Europa tiene rostro de mujer, que somos muchas las mujeres que queremos construir Europa y que ser feminista no pertenece a ningún color político»

P.-  Con Von der Leyen al frente de la Comisión Europa, ¿tendremos una Europa feminista más allá de los colores políticos?

R.- Creo que sí. Con ella se va a demostrar que Europa tiene también rostro de mujer, que somos muchas las mujeres que queremos construir Europa, que se construye permanentemente porque es proyecto y proceso, y se va a demostrar que una mujer va a liderar el gobierno de la UE. Es relevante que sea feminista y proceda de un grupo parlamentario que no pertenece a la izquierda. Ser feminista no pertenece a ningún color político. Va a ser capaz de hacer reflexionar a una sociedad que todavía está anclada en que la conquista del reconocimiento de la mujer en la sociedad viene de la izquierda. Viene de todos los sitios.

P.- Su votación fue muy ajustada, aunque también es cierto que en apenas 15 días se reunió con todos los grupos y les escuchó. Entre quienes apoyaron a la presidenta electa están los polacos de Ley y Justicia, el Fidesz húngaro o el Movimiento 5 Estrellas. Húngaros y polacos han señalado cómo sin sus votos no habría salido. ¿Tiene las manos atadas en cuestiones como la defensa del Estado de Derecho?

R.- Creo que el apoyo de los jefes de Estado y de gobierno, y de la votación en el Parlamento Europeo, aunque haya sido ajustada, hace que, aunque pensemos que la legislatura puede se complicada, va a serlo menos por su personalidad y por ese doble apoyo. Me parece que tiene capacidad para blindar sus decisiones sobre inmigración, empleo, medio ambiente… va a ser líder y va a convencer. Ha llegado, no ha visto que le quedara grande el puesto y ha establecido claramente las prioridades y ha pedido a los grupos que le acompañaran. El PPE está con ella, los liberales en su mayoría, y muchos socialdemócratas, aunque lamento que Martin Schulz y el SPD alemán no lo haga. Hubo quienes votaron en contra: unos por política doméstica, otros porque no han sido capaces de trascender la decepción hacia el Consejo Europeo, y otros no están convencidos de las promesas de Von der Leyen, como es el caso de los Verdes.

P.- Muchos le reprochan que su programa es una lista de buenos propósitos que depende en gran parte de los jefes de Estado y de Gobierno.

R.- Me da la sensación de que tiene personalidad propia y no le han dictado el programa. Se nota porque convence y transmite. Y puede beneficiarse del apoyo que le han dado los jefes de Estado y de Gobierno.

Lo que es Boris Johnson nos lo indica el hecho de que haya querido cerrar el Parlamento para evitar que los diputados se pronuncien sobre la salida sin acuerdo»

P.- El 1 de noviembre asumirá como presidenta de la Comisión, justo el día en el que el Reino Unido ya estaría fuera de la Unión Europea, si el probable sucesor de Theresa May, Boris Johnson, cumple su promesa de salir el 31 de octubre con o sin Brexit. ¿Qué nos espera si Boris Johnson está al frente del Reino Unido?

R.- Cuando pienso en Boris Johnson, veo rápidamente a Donald Trump. Veo peligro, mucho peligro. Trump ha querido con su último viaje al Reino Unido animar el Brexit y decir a los británicos que dejen la UE lo antes posible. Trump se olvida de que la UE se fundamenta en los valores. Cualquiera que se vaya de la UE pierde en valores.

Nuestro modelo está arraigado en valores. Por eso tenemos una Carta de Derechos Fundamentales de la UE, elaborada por una Convención Europea, y es hoja de ruta del Parlamento Europeo con anclajes de libertad, igualdad, solidaridad y dignidad en el marco de la ciudadanía y la justicia. Cuando me dicen que la UE es algo abstracto, me refiero a la Carta de Derechos Fundamentales, no fue vinculada con rango jurídico al Tratado de Niza y ahora lo está al Tratado de Lisboa. Avanzamos. Nada en el mundo es igual a la UE. Es necesaria en el mundo globalizado por sus valores, su democracia y su Parlamento supranacional.

Lo que es Boris Johnson nos lo indica el hecho de que haya querido cerrar el Parlamento para evitar que los diputados se pronuncien sobre la salida sin acuerdo. No lo ha conseguido pero ya solo que lo haya concebido indica cuál es su tendencia, una tendencia destructiva.

P.- ¿Ve fuera al Reino Unido el 1 de noviembre?

R.- No me lo creo. Ya no me creo ninguna fecha. No hay agenda. Hay una desorientación total y eso no es bueno en política. Pero la Unión Europea ha trabajado unida y ha hecho los deberes. Ha empezado a atender otros asuntos. El Brexit ya ha dejado de estar presente todo el tiempo.

P.- ¿No habrá cambios en el Acuerdo?

R.- En absoluto. Con Boris Johnson la UE se a enrocar y le dirá lo mismo que a Theresa May. El Acuerdo de Salida es intocable. La UE ha mostrado dignidad y seriedad.

P.- Siempre habla de la UE como proyecto y proceso. ¿No hablamos demasiado de la UE como una idea y no como una realidad?

R.- Que sea proyecto y proceso no excluye que sea una realidad permanente. No es excluyente. Me gusta que sea proyecto y proceso, está en su esencia. El proyecto europeo no acaba nunca. Puede hacerse y rehacerse una y otra vez. Que sea proyecto no lo hace menos real. Los ciudadanos, y sobre todo los jóvenes, se han dado cuenta con el Brexit, por ejemplo, de que la UE es nuestro proyecto y nuestra realidad. Es tangible. Y no podemos permitir que nada lo haga peligrar. En los colegios y universidades hay que enseñar que es algo muy valioso, en donde se une lo utópico con lo concreto. Los medios de comunicación contribuyen a transmitir esa esencia europeísta que conecta con el ciudadano. Ayudan a que haya una esperanza europea.

P.- Por eso fue tan grave lo que ocurrió en el Consejo Europeo.

R.- Es cierto. Pusieron en juego la credibilidad de la Unión Europea. Muchos estamos trabajando en convencer a los ciudadanos de que Europa es importante y su voto importa, y lo que hizo el Consejo Europeo hace que los ciudadanos lo puedan cuestionar. Pero también es importante destacar que el Parlamento Europeo ha reconducido la situación: primero ha mostrado su enfado con Tusk y luego ha comenzado a construir. Ha demostrado altura política. Es un soplo de aire fresco. Si los eurodiputados no hubieran salvado la situación, la crisis institucional habría sido gravísima. Han dado una lección de coherencia política.

Los ciudadanos pueden ver cómo en el Parlamento Europeo hay coherencia política, responsabilidad institucional y capacidad de consenso. Nuestros políticos nacionales deberían aprender»

P.- Podrían tomar nota los líderes políticos españoles en vísperas de la investidura.

R.- El Parlamento Europeo ha sido capaz de hacer lo que no están sabiendo hacer los políticos nacionales. Los ciudadanos pueden ver cómo en algún lugar, en el Parlamento Europeo, hay coherencia política, responsabilidad institucional y capacidad de consenso. Hay generosidad, como hemos visto a Manfred Weber o a la liberal Margrethe Vestager, que podrían haber sido presidentes de la Comisión, felicitando a Ursula Von der Leyen.

Ha sido bonito ver a nuestros eurodiputados del PP, PSOE y Ciudadanos, haciendo posible la elección y aplaudiendo en pie a Von der Leyen. Nuestros políticos nacionales deberían sentarse y escuchar s Esteban González Pons, a Iratxe García y a Luis Garicano. Los políticos nacionales tienen que escuchar más a los eurodiputados.

P.- ¿Qué está haciendo ahora en el grupo de trabajo Convención sobre el Futuro de Europa?

R.- Lo que está sucediendo en Europa, con el Brexit, los nacionalpopulismos, el proceso de los Spitzenkandidaten, nos hace ver que es el momento de recuperar el método innovador de la Convención Europea. Es el tiempo de crear tendencia, abrir la mente europea hacia la III Convención Europea. En esta legislatura debería convocarse. Veremos cuál ha de ser el afán de la UE y lo haremos con profesionales como abogados, consultores, expertos, en la Fundación para la Investigación sobre el Derecho y la Empresa. También invitaremos a eurodiputados para que todo esté bien ensamblado.

P.- ¿Ve unos Estados Unidos de Europa en 20 o 50 años?

R.- No es necesario. Lo que veo fundamental es que el lema de la UE, unidos en la diversidad, sea cada vez más verdad. Si esos Estados Unidos de Europa llevan a confusión y la discusión hace debilitar la UE, mejor será trabajar por estar unidos en la diversidad, en un gran proyecto de integración común. La Unión Europea es lo que tenemos y es mucho, muchísimo.

P.- La UE es una potencia en valores, según su visión, pero en el mundo del EEUU de Trump, o la China de Xi Jinping, con valores solo no se va muy lejos.

R.- La Unión Europea tiene mucha fuerza pero tiene que creérselo. El modelo europeo está basado en valores, que hacen falta al mundo globalizado y al planeta para sobrevivir. Pero la UE no se lo cree como EEUU.

Trump tiene envidia de la Unión Europea. Sabe que la UE tiene algo muy importante que él no sabe dar a los Estados Unidos. Son los valores y lo que tiene que ver con ciudadanos y democracia que construye»

P.- ¿De dónde viene la animadversión de Trump por la UE?

R.- Tiene envidia. Sabe que la Unión Europea tiene algo muy importante que él no sabe dar a los Estados Unidos. El modelo político europeo, su Parlamento supranacional. Son los valores y lo que tiene que ver con ciudadanos y democracia que construye. Trump es bastante tirano. Todo lo que signifique algo que le haga sombra o desnivele la balanza lo ve como enemigo, como rival.

P.- ¿Qué políticos europeos ve como ejemplos?

R.-  En el Parlamento Europeo veo a Esteban González Pons, a Guy Verhofstadt, también a Ska Keller, aunque discrepo de su posicionamiento sobre el independentismo, a Antonio Tajani, a Manfred Weber, y a Beatriz Becerra, aunque ya no esté. Me gusta lo que veo de David-Maria Sassoli. Y como jefes de gobierno a la canciller Angela Merkel. Es europea y alemana, alemana y europea. Una gran líder.

P.- Como deportista y gran apasionada de la política, en un momento en que surgen figuras como Megan Rapinoe, capitana de la selección de fútbol, que ha galvanizado a EEUU con un mensaje muy comprometido, ¿qué pude aprender la política del deporte?

R.- Haciendo un símil, que el deporte no puede empezar a jugar sólo en la liga nacional, tiene que dar el paso a la europea. Uniría mucho. Puede enseñar estrategia deportiva llevada a la política. Hay que tener bien trazado el juego. Lo que puede enseñar el deporte a la política europea, y a la nacional, es que ha de ser ordenada, que ha de ser coherente, generosa, y saber buscar el mínimo común denominador. También que hay modelos de juego, pactos, imposibles. Es fundamental saber que todos somos necesarios. En el deporte, en política y en la vida es así.