A los miles de folios del caso Plus Ultra, el que tiene imputado a José Luis Rodríguez Zapatero, se sumaban esta semana los cientos de páginas del sumario de otra causa, la que investiga si desde el corazón de Ferraz se intentó boicotear las pesquisas judiciales contra el partido y el Gobierno. El caso Leire. Dos instrucciones de enorme impacto, que han vuelto del revés una actualidad política que amortizó a la velocidad de la luz las elecciones andaluzas del 17 de mayo. Dos causas que interpelan al PSOE pero de las que apenas ha dado explicaciones en profundidad.
De la primera, la que afecta al expresidente, porque en la formación y en el Ejecutivo entienden que debe ser él quien cuente su versión ante el juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama, que ha de ser él quien "desmonte" las acusaciones que pesan sobre él el 17 y 18 de junio. Y de la segunda, sí ha salido al paso para defender a la directora de la Guardia Civil, Mercedes González, o a la presidenta del partido, Cristina Narbona, pero no ha ahondado aún, pese a que la dirección prometió rendir cuentas en cuanto se levantara el secreto del sumario. Pide "tiempo" para analizarlo con detalle. Y recuerda, en todo caso, que será el propio presidente, Pedro Sánchez, el que comparezca en el Congreso el 24 de junio. Dentro de tres semanas. Lo que tampoco se ha producido aún es ninguna acción judicial contra la llamada fontanera del PSOE. Ninguna.
Los socialistas atraviesan su etapa más dura desde su regreso a la Moncloa hace ahora ocho años. Ya el año pasado la herida fue inmensa tras la imputación y entrada en prisión de Santos Cerdán, el secretario de Organización al que todos creían impoluto. Pero ahora el desasosiego es mayor, no solo por la caída al abismo de Zapatero, un tótem para su partido y para la izquierda, sino por la creciente dimensión del caso Leire, que ya ha golpeado a la jefa de la Guardia Civil y que ha supuesto la imputación de la todavía gerente del PSOE, Ana María Fuentes Pacheco.
Tras la entrada en Ferraz para recabar material, Ferraz se comprometió a dar "todas las explicaciones pertinentes" una vez que se levantara el secreto del sumario. Y ya se ha hecho
El pasado 28 de mayo, al día siguiente de la entrada en Ferraz de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil —fueron 16 las horas que los agentes estuvieron recabando documentación en la sede—, la dirección del partido volvió a proclamar que es "el primer interesado en esclarecer todas las cuestiones relativas a este caso". Una vez se levantara el secreto del sumario del caso que instruye en la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, y analizados "en profundidad todos los detalles", la cúpula se comprometía a dar "todas las explicaciones pertinentes". "Con la transparencia que caracteriza a esta organización", incidía. Ferraz reiteró su voluntad de seguir colaborando con la Justicia —a diferencia, ha remachado, de lo que hacía el PP— y su determinación de "actuar con contundencia ante cualquier comportamiento irregular", "como siempre" ha demostrado.
Pedraz levantó parcialmente el secreto del sumario del caso Leire el pasado lunes, y fue el miércoles cuando ya se conoció su contenido. Pero no hubo explicaciones ni entonces ni en las horas siguientes, ni se ha programado aún ninguna rueda de prensa en la sede federal. El partido sí emitió un comunicado, calcado a lo que expresó en X la secretaria de Organización, Rebeca Torró: el sumario es "una suma de comportamientos individuales de farsantes, oportunistas y resentidos que han usado el nombre del PSOE en vano y en falso, muy a pesar del PSOE", "una suma de comportamientos individuales intolerables que han pretendido legitimarse utilizando el nombre del PSOE en beneficio propio".
La cúpula ya había subrayado que el sumaro es "una suma de comportamientos individuales de farsantes, oportunistas y resentidos que han usado el nomre del PSOE en vano y en falso"
Sobre los tres contratos recogidos en los informes, los que apuntan a la gerente, Ana Fuentes, Ferraz arguye que "son formalmente legales". "Nuestros canales internos siguen analizando la documentación que les da soporte y, si en algún momento, detectamos un responsable identificable o un perjuicio para el partido, tomaremos las decisiones judiciales pertinentes". Es decir, que de momento no se adoptan más decisiones. Ni se toman medidas cautelares sobre Fuentes ni se demanda en los tribunales a Díez por haber mancillado el nombre del partido. "Ahora y siempre la ciudadanía tiene que saber que quien utilice el nombre del PSOE en vano, en falso, en beneficio propio o para defender oscuros intereses, nos tendrá siempre enfrente", remataba la nota.
Page y Díaz piden demandar a la 'fontanera'
Ese comunicado oficial es, por tanto, la única respuesta dada por el PSOE a un grave sumario que puede resultar en más imputaciones y que ayer forzó un nuevo movimiento del juez Pedraz: a petición de la UCO, ordenó a la Agencia Tributaria y a varias entidades financieras información de los movimientos bancarios de PSOE y PSC de 2024 y 2025, y también, entre otros, del exvicepresidente de la Junta Gaspar Zarrías, cuya consultoría fue una de las sociedades que utilizó Cerdán para remunerar a su fontanera. En Ferraz señalan que de momento es pronto para atender todas las preguntas de los informadores. "Necesitamos tiempo, y el tiempo juega a la contra de los tiempos que manejan los medios, pero es mejor contrastar todo y salir", aducen en el cuartel general. Mismo argumento ofrecen para explicar por qué no se ha actuado contra Leire, como han reclamado el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, o la expresidenta andaluza Susana Díaz: que hace falta meditar cada paso y razonarlo jurídicamente bien para que el escrito no sea endeble.
El tiempo juega a la contra de los tiempos que manejan los medios, pero es mejor contrastar todo y salir", aducen en el cuartel general, que también piden calma para poder actuar contra Díez
"Ya hicimos comunicado el miércoles. Pero, ¿cómo damos explicaciones de un tema que deben responder las personas que ya no están? Todo lo de Santos no se destruyó y se guardó en el sótano 3 de la sede y se dio a la UCO", puntualiza una integrante de la ejecutiva. En la dirección recalcan que han hecho lo que debían: hace un año los agentes también estuvieron en la sede y no se incautaron de todo el material que Cerdán había dejado cuando fue cesado, y por eso, por seguridad, "todo lo que él tenía se guardó y se precintó". "No se quiso ni tocar", subrayan, como prueba de su compromiso de colaboración con la Justicia. Pero quedan muchas preguntas por responder, cómo que indagaciones hizo la dirección de Sánchez cuando Cerdán cayó, qué se habló con la gerente, qué preguntas se hizo a las trabajadoras de la sede encargadas de la gestión de gastos que hicieron reservas de viajes para Díez y para el empresario Javier Pérez Dolset.
En todo momento, el PSOE ha intentado levantar un cortafuegos, encapsulando el alcance de la presunta trama al círculo que formaban Cerdán y Díez, ambos fuera del partido. Pero esa línea cada vez es más complicada de sostener, por la imputación de la gerente, por las sospechas sobre Juanma Serrano, exjefe de Gabinete de Sánchez o por la posible afectación al Gobierno.
Y es que los cientos de páginas del sumario traían, como principal novedad, el señalamiento de la directora de la Guardia Civil, Mercedes González, de quien la UCO reveló que se reunió "al menos tres" veces con Leire Díez. Esta le hizo llegar, según los investigadores, "información derivada de la actividad aparentemente delictiva que en ese momento venía desarrollando", y a su vez pretendió que se abrieran investigaciones contra la propia UCO, "valiéndose" de su relación de "confianza" con ella. Se abrieron hasta tres investigaciones reservadas contra miembros de la unidad de élite de la Guardia Civil que estaban a cargo de las pesquisas en los casos de supuesta corrupción del Gobierno o de su entorno.
Marlaska, hace una semana, negó con rotundidad que la directora de la Guardia Civil se hubiera reunido con Díez. No era así. La UCO desveló, y ella admitió este jueves, que se vieron tres veces
Desde el Ejecutivo, el mismo miércoles indicaban que esas reuniones se produjeron en el ámbito "personal", porque ambas se conocían de antes, y que se trataba de encuentros fuera de la sede del cuerpo y tras la que no se abrió "ninguna investigación en la línea de lo que pedía Leire". Fue la propia jefa de la Guardia Civil la que acabó cortando su relación con Díez, siempre según la versión de la Moncloa.
Hace una semana, antes de que se hubiera levantado el secreto del sumario, pero con González ya señalada por el juez Pedraz en su auto, su superior jerárquico, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, negó tajantemente que ella hubiera mantenido ninguna reunión con Díez. Ni con ella ni con "cualquier otra" persona de las investigadas por el magistrado de la Audiencia Nacional. Este jueves, en Luxemburgo, el ministro ya no habló de encuentros. Se limitó a afirmar que no había tenido "ningún conocimiento de ninguna intromisión" de mandos de la Guardia Civil sobre agentes de la UCO, y defendió la "actuación ejemplar" y la "plena honestidad" de González. "Vuelvo a decir que no he conocido [presiones], y si las hubiera conocido no las hubiera tolerado", esgrimió. El PP pedía este 4 de junio las dimisiones de la directora del instituto armado y del propio ministro Marlaska.
Una versión más acabada sobre Mercedes González
Al filo de las 22.30 de este jueves, el Ejecutivo remitió una información más completa sobre la relación de González con Díez, que se remonta a la época en que la primera era delegada del Gobierno en Madrid y la segunda, directora de Relaciones Institucionales de Correos. Relación "tan solo mediante intercambios de WhatsApp, relativos a las movilizaciones laborales en las que esta empresa [Correos] estaba inmersa", pero en aquel tiempo no hubo "encuentros personales".
Tras su nombramiento como directora de la Guardia Civil, en septiembre de 2024, Díez contacta con ella para "un primer encuentro" en el que le da cuenta, dicen fuentes de Interior, de su nueva situación laboral, que "está ejerciendo de freelance, recuperando así su labor en el mundo del periodismo, sin especificar ni dónde ni para quién trabajaba, tan solo que estaba a caballo entre Cantabria y Madrid". Ese primer encuentro personal entre ambas se produce "en una cafetería cercana a la Dirección General de la Guardia Civil", y "no se habla de nada relacionado con el trabajo que desempeña este cuerpo. Fue una cita rápida, "de apenas 15 minutos", en el que González entendió que Díez la buscaba para "pedirle trabajo o establecer en un futuro una relación laboral".
González relata que en sus dos primeros encuentros con Díez, esta la buscaba para "pedirle trabajo". Per en el tercero le reclamó que repusiera en su puesto al comandante imputado Villalba, y ella se negó
Respecto de un posible segundo encuentro, dicen fuentes de Interior y de Moncloa, "de haberse producido", habría tenido "las mismas características y contenido que el primero". Meses después, Díez vuelve a contactar con González, le propone verse de nuevo, pero la cita "se anula por la enfermedad de un familiar" de la fontanera del PSOE, por lo que se queda en Cantabria. El encuentro "se retoma tiempo más tarde, desarrollándose en las mismas circunstancias que las anteriores, sin alusiones al trabajo de la Guardia Civil, ciñéndose a una conversación sobre su situación familiar". Pero, "en un momento determinado", Díez le pide a González que el comandante Rubén Villalba vuelva a su puesto de trabajo. Algo que la directora de la Guardia Civil "rechaza de plano, recordándole que este se encontraba sin destino por su presunta implicación en un caso judicial [en el caso Koldo], dándose por finalizado inmediatamente dicho encuentro". Tras ese encuentro, ambas "no vuelven a mantener encuentro alguno".
El comunicado oficial reconoce, por tanto, lo desvelado por la UCO (y que Marlaska había negado con vehemencia) y finaliza recordando que González, cuando se hizo pública la participación de la fontanera en una reunión en la que atacaba a agentes del cuerpo, se reunió personalmente con los principales mandos para mostrales "máximo apoyo y respaldo", y también "confianza en su trabajo". La directora "afirma que jamás ha participado en ninguna operación contra ninguna unidad de la Guardia Civil" y "jamás ha interferido en ninguna investigación llevada a cabo por los agentes de este cuerpo".
Cierre de filas completo con González. "No se puede echar a Mercedes por haberse reunido tres veces con una persona", defienden por su parte en la dirección federal del partido. Pero el sumario cita a una integrante de la cúpula: a su presidenta desde 2017, la exministra Cristina Narbona. El 24 de abril de 2024, cuando Sánchez lanza su Carta a la ciudadanía, en la que se plantea dimitir tras la imputación de su mujer, Begoña Gómez, Díez mantiene una conversación con ella. La ya exmilitante le habló de "reconducir" los ataques al presidente, dar "ayuda cualificada" y dar la vuelta al asunto "como un calcetín". "Se lo habías contado a Santos el otro día", le dice Narbona.
Díez también conversó con Narbona. Esta señala que "nunca" supo en qué consistió lo que la 'fontanera' quería trasladar al PSOE, porque competía a Cerdán y no volvió a tener noticias
Fuentes próximas a Narbona relataban este jueves que "nunca" supo en qué consistió lo que quería "trasladar Díez al PSOE", porque entendió que era Cerdán quien "debía valorarlo", ya que comunicación dependía de Organización. "Santos le dijo a Cristina que no era nada de interés y ya no volvió a tener noticias", añaden desde ese mismo entorno, que reconoce que la presidenta del PSOE conocía a la fontanera desde su etapa en Santander, pero "jamás" pasó por su despacho en Ferraz.
Más nerviosismo en los socios
La presión por parte de los socios, y su nerviosismo, va creciendo. Este jueves, el presidente del PNV, Aitor Esteban, volvió a rechazar una moción de censura del PP, pero también reiteró sus avisos a Sánchez. Y lo hacía en presencia del líder del PSE, Eneko Andueza, con quien había aumentado la tensión hace un mes. El líder de los nacionalistas vascos incidió en que la legislatura estatal "no puede prolongarse" hasta 2027, aunque convino en que la decisión de disolver las Cortes y convocar elecciones es solo del presidente. El Gobierno carece de una "ruta", observó, y aunque ahora Sánchez haya anunciado que presentará los Presupuestos de 2027, para intentar "dar continuidad y sentido a la legislatura", no es "muy optimista" respecto a que puedan aprobarse.
"No hay nada que hacer" con el Gobierno de Sánchez, zanjó por su parte la eurodiputada de Podemos Irene Montero. El Ejecutivo, dijo en Valencia, está "podrido" y ha "perdido el rumbo" y el liderazgo progresista. Un pasito más dentro de la estrategia de los morados de tomar tierra de por medio con el presidente.
El PNV insiste en que las elecciones deben celebrarse antes de 2027. Podemos ve "podrido" al Gobierno, "no hay nada que hacer". En ERC se acercan al límite y piden prontas explicaciones
ERC, aunque más prudente, también reconoce su "preocupación". "Y creemos que no se puede saltar a la pantalla de Presupuestos, como un nuevo truco de magia. Estamos ya en un límite peligroso. Ya dijimos el lunes en rueda de prensa que sí, que en España existe lawfare, pero tampoco se pueden alimentar dudas desde el silencio. Que no se puede decir que ya si eso en un mes va al Congreso a dar explicaciones".
Hasta Bildu, el socio de investidura más dócil, ha subido un punto el grado de exigencia. El próximo miércoles, su portavoz en el Congreso, Mertxe Aizpurua, preguntará a Sánchez cómo pretende acabar la legislatura, qué "decisiones y medidas" va a adoptar para "dar sentido" al año que queda de mandato.
Sumar demanda a Sánchez, por su parte, que dé explicaciones y que reactive la agenda de izquierdas de la coalición, pero no deja de ser un un requerimiento imposible por la falta de apoyos en la Cámara. "Tienen trabajo pendiente en Ferraz que no han hecho y que son un lastre para la mayoría progresista", esgrimió este jueves el ministro de Cultura y portavoz de Sumar, Ernest Urtasun, que no obstante, como los socialistas, aprecia igualmente una "operación de muchos sectores reaccionarios para tirar atrás al Gobierno" con herramientas que incluyen "los estamentos judiciales".
Tienen trabajo pendiente en Ferraz que no han hecho", se queja Sumar. En el PSOE admiten que hay "prisas por saber", pero por ahora "nadie sabe nada y todo son suposiciones y conjeturas"
En Ferraz y en la Moncloa, sin embargo, recetan tranquilidad, interpretan los movimientos de los socios como normales por la cercanía de las generales —como máximo, un año, y por tanto ya se entra en tiempo de descuento— y piden cautela con las causas judiciales. También con el caso Leire: "Estamos en el inicio del proceso", valoran en la cúpula, "todos tenemos prisa por saber, pero es que de verdad que nadie sabe nada y todo son suposiciones y conjeturas. La UCO proporciona indicios, no dicta sentencias".
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