Marcos de Quinto se ha definido siempre como un «pirata sin bandera». Tras su salida de Ciudadanos, se ha quedado también sin barco. Fichó como uno de los hombres fuertes de Albert Rivera cuando éste estaba a punto de enfrentarse a unas urnas que le granjearían 57 diputados. Y resistió cuando las segundas elecciones generales de 2019 casi borran a Ciudadanos del mapa.

«Coherente» en sus decisiones, no quebró la lealtad que asegura tener a Ciudadanos ni en su último día en las filas naranjas. Votó ‘sí’ a la prórroga del estado de alarma para no romper la disciplina de voto, pese a estar en profundo desacuerdo. Y se marchó. Ahora, viendo los toros desde la barrera, sigue utilizando Twitter para no callar, porque nunca lo ha hecho. Y advierte a sus ya ex compañeros de partido sobre los riesgos de seguir apoyando al Gobierno Sánchez e Iglesias, a la «antesala del pistolerismo chavista», ante «el tsunami que se avecina».

Pregunta.- Le habrán hecho infinitas veces ya esta misma pregunta pero, ¿por qué se ha marchado de Ciudadanos?

Respuesta.- Por coherencia. He mantenido una posición pública en contra de volver a dar aire por quinta vez a Sánchez. Creí que mi partido finalmente asumiría esta posición… y no fue así. Entre seguir en el escaño poniendo cara de tonto como haría cualquier político al uso o dimitir, decidí lo segundo. Eso sí, sin estridencias ni portazos, y prestando mi último servicio de lealtad al partido votando junto a mis compañeros, y por respeto a ellos, algo que me hubiera gustado no votar.

P.- Cuente cómo fueron sus últimas horas en Ciudadanos. ¿Qué le dijo Inés Arrimadas cuando le comunicó su salida?

R.- Cuando se confirmó el sentido de voto, envié un mensaje muy cariñoso a Inés con mi decisión de dejar el partido y el escaño e intentando que no se preocupara de nada, ya que ella estaba a punto de dar a luz. Que a diferencia de otras ‘dimisiones’, ni iba a quedarme con el escaño, ni iba a dar ruedas de prensa destructivas, ni nada. Que me iba orgulloso de haber formado parte del equipo, lleno de amigos y de vivencias maravillosas, y que ultimaría los detalles con la dirección. Pese a todo, me llamó y tuvimos una conversación relajada, como compañeros que se aprecian. Ella es una persona admirable: inteligente, valiente y muy trabajadora. Le deseo todo lo mejor, tanto a ella como al partido.

P.- No hace demasiado se produjeron salidas en el partido, como la de Toni Roldán o Manuel Valls, por el veto de Albert Rivera a Sánchez. Hoy la suya llega justamente por lo contrario. ¿Qué ha cambiado en todos estos meses?

García-Page es uno de los últimos mohicanos de la izquierda moderada con sentido de Estado

R.- No estoy de acuerdo. Tanto Albert como Inés saben que siempre he apoyado un pacto con el PSOE… y el PP. Apoyé la oferta que hicimos antes de las elecciones del 10N, así como la vía 221. Impulsé el término ‘partido puente’, un partido que une a la izquierda moderada con la derecha moderada, en vez del término ‘bisagra’, que evoca más el pactar con uno en contra del otro. Además, estando Rivera, pactamos las entidades locales de Castilla La-Mancha con Emiliano García-Page, uno de los últimos mohicanos de esa izquierda moderada, con sentido de Estado, a la que me refería. No soy sectario, no tengo nada contra el PSOE, pero sí contra el ‘sanchismo’ que está enfrentando a los españoles.

P.- ¿Se equivoca Inés Arrimadas al confiar en Pedro Sánchez?

R.- Inés nunca ha confiado en Pedro Sánchez. Apoyando las prórrogas, Inés no está apoyando a Sánchez, sino que está haciendo lo que ella cree bueno para los españoles. En este sentido, y una vez visto la catadura moral de este presidente tras el acuerdo con Bildu, yo sigo creyendo que lo mejor para los españoles es que Sánchez deje la Moncloa, que sea relevado en la dirección del PSOE y que una coalición entre partidos sensatos tome las riendas de este país ante el tsunami que se avecina.

P.- Edmundo Bal anunció esta semana que el partido mantendría la mano tendida a Pedro Sánchez a pesar de haberles ocultado la interolución paralela con Bildu. También de cara a unos Presupuestos. ¿Terminará el pacto Arrimadas-Sánchez sentenciando a Ciudadanos?

Solo deseo que Ciudadanos no se deje engañar por Sánchez

R.- Desconozco las declaraciones de mi amigo Edmundo. Solo deseo que Ciudadanos no se deje engañar por Sánchez, porque sería malo para el partido. Un partido que creo muy necesario en nuestro país: liberal, de centro y reformista.

P.- ¿Ha comentado con Albert Rivera su salida?

R.- No he hablado con él en bastante tiempo. Ocasionalmente hemos intercambiado algún que otro whatsapp. Tampoco he comentado mi salida con él. Supongo que se habrá enterado de ella y no descarto charlar con Albert, pero de temas mas personales y menos políticos.

P.- Ciudadanos nació, según sus principios fundacionales, para aislar las pretensiones del independentismo. Arrimadas ha conseguido, al menos, enfadar a Gabriel Rufián. ¿Cree que está realmente rota la interlocución entre el Gobierno y ERC y, por tanto, dañado el bloque de investidura?

No sé hasta qué punto la ‘ruptura’ de ERC con el Gobierno ha sido pactada. No me fío de nada

R.- No sé hasta que punto la ‘ruptura’ con ERC ha sido pactada. ERC necesitaba tomarse unas vacaciones separándose del Gobierno para afrontar con mayores garantías la cita electoral catalana. Una vez que esas elecciones se produzcan, estoy convencido de que pactarán allí con el PSC y volverán a apoyar a Sánchez para impedir un Gobierno alternativo que, en absoluto, les convendría. Yo no me fío de nada. Espero que Ciudadanos no se deje utilizar como solución temporal.

Por otra parte, el acuerdo con Bildu ha desvelado un trato de favor con las comunidades autónomas de Navarra y País Vasco. Luego el apoyo de Ciudadanos pudiera estar indirectamente ayudando a este trato de favor hacia unas determinadas autonomías en detrimento de otras.

P.- Y usted, ¿se temía el pacto con Bildu?

R.- No, para nada. Sánchez no deja de sorprenderme.

P.- Rafael Simancas ha llegado a asegurar que la «culpa» de que el PSOE haya tenido que pactar con Bildu es del PP, “por dejar tirados a los españoles”.

R.- En esto opino como Albert Rivera, que ha puesto un tweet irónico diciendo que la culpa de ese pacto es de Franco. Lo triste es que los ‘groupies’ de este socialismo casposo se tragarán esta dialéctica de garrafón.

P.- Iglesias se niega a firmar la rectificación del documento original por el que el Gobierno se comprometía a derogar íntegramente la reforma laboral. ¿Cree que ha sido una estrategia de Podemos para acercar a Sánchez de nuevo a los postulados nacionalistas y radicales?

R.- No lo sé, sería especular. Pero puestos a especular, sí le diría que el Gobierno, totalmente asustado con su inconsciente actuación al inicio de la pandemia, podría estar curándose en salud a la hora de la desescalada, exagerando la prudencia que en su momento no tuvo, para dar una imagen de responsabilidad que pueda lavar su incompetencia. Sin embargo, si su falta de prudencia en los primeros momentos pudo agravar el problema de mortalidad, su exceso de prudencia ahora, con toda seguridad, agravará las consecuencias económicas. Como se ve, esta gente nunca acierta.

P.- ¿Qué supondría la derogación de la reforma laboral para los intereses de España cuando nos estamos asomando a una crisis económica?

R.- Las rigideces que esa derogación traerá no solo comprometerá la viabilidad de muchas empresas que luchan por sobrevivir y precisan de flexibilidad, sino que también ejercerá de desincentivo a inversiones que pudieran venir de fuera y que tanto precisaremos.

P.- ¿Cómo valora el papel de Nadia Calviño en toda esta polémica?

R.- Admiro a Nadia Calviño y solo ruego que tenga paciencia y no tire la toalla. Ahora, más que el Gobierno o más que el PSOE, España la necesita. La necesita para mantener un mínimo de sentido común en esta deriva que solo busca el interés personal de Sánchez.

Los ‘groupies’ de este socialismo casposo se tragarán la dialéctica de garrafón» de Sánchez

P.- Defendía en una entrevista para El Español que usted quiere pactos con el PSOE, pero se preguntaba dónde está el PSOE. Le pregunto eso mismo. ¿Dónde está el PSOE?

R.- No lo sé. Aparte de en alguna reserva autonómica quiero creer que existe alguna resistencia, aunque sea clandestina. Porque cuando Sánchez pierda el Gobierno, será necesario contar con un partido de izquierda moderada, con sentido de Estado, con dignidad y con líneas rojas, que ayude a reconstruir el país.

P.- Si pudiese tomarse un café con él, ¿qué consejo le daría a Pedro Sánchez? ¿Y a Pablo Iglesias?

R.- A Sánchez, que deje de hacer daño a España y a su partido, que ya está bien y que se vaya. A Iglesias, que es tan listo, no le daría ninguno. Por el contrario, se lo pediría.

P.- ¿Cuánto tiempo le da a esta legislatura?

R.- Siendo pesimista, treinta años. Me explico. Si siguen controlando o comprando medios, si alargan permanentemente el estado de alarma, si persiguen las caceroladas e intimidan a la gente enviando matones contramanifestantes, si Marlaska investiga a quienes son desafectos a este nuevo régimen, si controlan las redes sociales, si Iglesias se hace cargo del CNI, etc… auguro una larga vida a este gobierno. Si la ciudadanía no se deja intimidar, entonces será mas corta.

P.- Las protestas en la calle contra el Gobierno están copando el debate político en estos momentos. También los últimos episodios de violencia vividos en algunas de ellas. ¿Es culpa de la polarización política?

En las protestas, veo a gentuza organizada y alentada por miembros del Gobierno atacando a gente pacífica

R.- No acepto la equidistancia. Yo veo señoras de mediana edad y familias manifestándose pacíficamente con una cacerola. También veo a gentuza organizada y alentada por miembros del Gobierno, atacándoles. La gente de las cacerolas no quema cajeros, no incendia cubos de basura, no son CDR, no atacan a la policía, sino que les aplauden, no rodean el Parlamento andaluz… solo protestan. A lo mejor, su único pecado es que no todos llevan mascarilla y, a veces, no respetan la distancia de seguridad. Pero eso también ocurre en nuestras playas y en nuestros parques… y en alguna manifestación proetarra. Y no concita tanta preocupación policial. Al Gobierno, más que nuestra salud, les preocupa la crítica.

P.- Estos días, Echenique ha calificado a los que se manifiestan contra el Gobierno como ‘pijos’ y ‘cayetanos’. También hemos visto cómo ha señalado en redes sociales a un periodista. ¿Qué opina?

R.- La ultraizquierda puede hacer y decir todo lo que le venga en gana porque nació libre de pecado. Pruebe usted a llamar payaso a uno de ellos o a significar a alguno de sus siervos mediáticos… ¡se le comerían! Estamos en la antesala del pistolerismo chavista. Afortunadamente, aquí, lo van a tener mas complicado. Entre otras cosas, porque hasta la ultraizquierda vive aquí de maravilla, sin pegar un palo al agua… y sería de tontos cargarse esto. Saben de sobra, porque no son tan tontos como los que les siguen votando, que contra la democracia liberal se vive mejor que dentro del chavismo.

La ultraizquierda sabe de sobra que contra la democracia liberal se vive mejor que dentro del chavismo

P.- Sobre sus planes de futuro, ¿es definitivo el adiós a Ciudadanos? ¿Puede significar un ‘hola’ a PP o a Vox?

R.- Yo soy profundamente liberal. Liberal en lo económico… y también en lo social. No me veo en partidos que tienen una visión conservadora sobre las libertades individuales. Ciudadanos es, para mí, el partido que mejor concilia ambas visiones. Defendemos el libre mercado y la libre opción sexual, por poner un ejemplo. No somos liberales a medias.

Perdón, sigo hablando en términos de “nos”, porque no me acostumbro a la idea de que ya no soy de Ciudadanos.

P.- Defina con tres adjetivos su paso por la política.

R.- Fugaz e intenso. Me sobra uno, lo siento.